Jueves, 20 de septiembre, 2018 | 6:25 am

Alimentación saludable promueve la resistencia a enfermedades como Alzheimer

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Guadalajara.– Tener una alimentación saludable ayuda a generar resistencia y protección a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y Parkinson, dijo a Efe la doctora Mónica Navarro, académica de la Universidad de Guadalajara.

La especialista en Ciencias Biomédicas indicó que, aunque no hay cura para estas enfermedades, existen evidencias científicas que demuestran que algunos tipos de nutrientes tienen un efecto protector.

Los nutrientes que generan protección hacia la neurodegeneración son los antioxidantes, la vitamina C, A y E, ácido fólico, el omega 3 y aquellos que proveen los vegetales, especialmente los verdes.

El consumo de agua a lo largo del día es igualmente favorable, debido a que promueve la absorción y metabolización de esos nutrientes.

Navarro definió al término “nutrientes críticos” como aquellos que son los más perjudiciales para este tipo de enfermedades por su alto contenido en sal, grasas saturadas y azúcares.

Por ello, recomendó procurar una alimentación casera, “más natural” y evitar el consumo de alimentos procesados industrialmente y con alto contenido de añadidos.

En los pacientes con enfermedades neurodegenerativas, una alimentación saludable ayudaría a que sea más eficiente el tratamiento farmacológico y a que tengan una mejor calidad de vida.

En el caso de la memoria, la especialista aclaró que “no es que la recuperen totalmente pero no la va a perder tan rápido”, lo que hace que el paciente pueda interaccionar con sus familiares de una manera más asertiva y saludable.

Y para las personas que aún no presentan enfermedades neurodegenerativas, tener una sana alimentación generaría mayor resistencia a padecerlas, así como el fortalecimiento de procesos cognitivos.

La académica expuso que la alimentación saludable tiene efectos positivos no sólo en el caso de Alzheimer y Parkinson, sino también con otras enfermedades neurodegenerativas como la de Huntington, esclerosis múltiple y demencias.

Y precisó que la intervención nutricional “no es una cura, sino una herramienta que va a permitir una mejor calidad de vida al paciente”, pues incluso mejora su estado anímico.

Los pacientes que consumen, por ejemplo, alimentos que no les nutren suelen sentirse más cansados o promueven conductas de agresividad, lo que provoca que detonen más rápido, y hacia una fase más crónica, su enfermedad.

Para Navarro, la intervención nutricional ocupa un importante lugar en el área de la neurología, por lo que sugirió mayor investigación y acompañamiento de especialistas de la salud en la alimentación de cada paciente.

“Si conocemos un poco más la historia clínica y también evaluamos los alimentos o los hábitos que tiene el paciente, pudiéramos intervenir de una manera más oportuna”, apuntó.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen más de 100 tipos de enfermedades neurodegenerativas que afectan el sistema nervioso y causan desgaste progresivo de neuronas en ciertas áreas del cerebro.

Entre este tipo de enfermedades se destaca el Alzheimer como la forma más común de demencia, con más de 30 millones de personas en el mundo que la padecen, cifra que se duplica cada cinco años.

Navarro concluyó que la neurodegeneración “es un grave problema de salud” del que cada vez hay más casos y al ser “multifactorial” es necesario intervenir también desde el cuidado del cuerpo humano a través de la nutrición.