Talento y experiencia, una riqueza incuantificable

Talento y experiencia, una riqueza incuantificable

José Monegro

Andando

Desde pequeño he sido un admirador del talento y respetuoso de las experiencias de otros. Encontrar personas con talento y experiencia de vida puede ser el mayor de los tesoros que un puede ponerse a tu alcance. Si tienes la fortuna de que personas con esas características se pongan a tu alcance y disposición entonces eres un verdadero afortunado.

Cuando se supera la  barrera de los cincuenta años de edad uno suele tener profundos periodos de reflexión en la que analiza su pasado sabiendo que lo que te queda de futuro es menor.

La familia, los amigos y la profesión son de los primeros elementos que uno suele evaluar del pasado y si hace el ejercicio se dará cuenta de que los teneres son los que menos sonrisas sacan, sino los sentires.

Si alguien me preguntara le respondería que he vivido como una persona feliz y privilegiado a pesar de haberme criado en un barrio como Cristo Rey porque en la vida he encontrado gente de talento y de experiencia que han decidido simplemente quererme.

En ellos pienso cuando tengo que tomar alguna decisión importante. ¿Qué harían? O ¿Qué me dirían? son de las preguntas que suelo hacerme. Mejor aún, voy ante ellos y les comento para que escuchar sus pareceres sin que parezca una consulta formal, sino un simple conversatorio entre alguien que quiere aprender y otros deseoso de enseñar.

Cuando se ha pasado el umbral de los cincuentas entonces tiene el privilegio de tener contemporáneos que reúnen la condición de talentoso (que no tiene edad) y experimentado (que con frecuencia solo lo da el tiempo).

Muchas de esas personas solo esperan a cambio algo de respeto y alguna que otra muestra de cariño.

Les aseguro que enriquece al máximo acercarse a ellos. Los encontrarán entre pobres y ricos, letrados y no letrados, profesionales u obreros, religiosos y no confesionales. Los encontrará en cualquier lado, solo tiene que hacerle ver que frente a ellos abres tu corazón y tu mente.

Igual ocurre con las instituciones. Aprovechar a la gente talentosa y con experiencia ayuda a fortalecer a las naciones.

Los dominicanos tenemos el privilegio, por ejemplo de contar con tres expresidentes vivos y viables, pero también a muchas otras personas que sin haber llegado a la Presidencia tienen una gran experiencia de Estado.

No dejen de aprovechar el talento y la experiencia de otros que están dispuestos a darse.



José P. Monegro