La versión más íntima del músico Fito Páez

La versión más íntima del músico  Fito Páez

Santo Domingo.-El reloj marcaba 8:03 p.m. cuando subió el telón de la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional y entre aplausos y gritos de parte del público, se escuchan las primeras notas de la canción “La conquista del espacio”.

Allí estaba Fito Páez con su piano de cola Steinway & Sons presentando su velada “Un Hombre con un Piano”, justamente en el mismo escenario en que tocó por primera vez hace más de veinte años en Santo Domingo.

Solo piano, canciones con otros ropajes, sin el respaldo de su banda de músicos era la tentadora oferta de este gran artista nacido hace 58 años en Rosario, Argentina.

La velada siguió con las canciones “11 y 6”, “La rueda mágica”, “Las cosas tienen movimiento y “El mundo cabe en una canción”.

Su imagen
Fito, luciendo bufanda, tenis blancos, pantalón casual, chaqueta y sus inseparables gafas, esta vez estaba agregado a su habitual atuendo un cuello ortopédico por una lesión que sufre luego extenuantes tiempos de trabajo en los que grabó, según contó, tres discos en dos meses, además de llevar una gira de conciertos que concluyó el pasado sábado en Puerto Rico.

En un reencuentro con el público dominicano, luego de dos años de su última visita, Fito Páez, repasó sus grandes éxitos, como aquellos más recientes contenidos en el álbum “La conquista del espacio”, publicado el año pasado y ganador de varios premios Latin Grammy.

Conversó amenamente sobre la historia de algunas canciones y contó anécdotas sobre la época de encierro que vivió por la pandemia en donde dijo, tuvo “la suerte de componer y disfrutar de la buena música”.

Una de las canciones que lo conmovió durante el encierro fue “I contain multitudes”, de Bob Dylan, que interpretó para luego recordar que “la importancia de un concierto no está en el intérprete, ni ni en las composiciones, sino por ser una experiencia colectiva”.

Profesionalidad
La velada continuó otros temas populares como “Al lado del camino”, “Cable a tierra”, “El amor después del amor”, “Dale alegría a mi corazón y “Ciudad de pobres corazones”.
Su profesionalidad, experiencia y talento soslayaron algunos inconvenientes que sufrió con su voz y, por supuesto, por su cuello lesionado.

La audiencia, mayoritariamente sobre los 40 años de edad, fue un poco tímida durante la primera parte de la velada. Agradeció con aplausos más que cordiales durante la hora y media que duró este viaje musical que muchos necesitaban, después de estar más de un año sin acudir a un show de esta categoría debido a la pandemia.

El músico se prepara para recibir en noviembre el Premio a la Excelencia Musical, junto a otros grandes artistas, un día antes de entrega de los premios Grammy Latinos.

Despedida
Luego de 16 canciones se despidió, salió del escenario y ante la insistencia del público regresó y esta vez se ubicó de pie, al borde del escenario, pidió silencio y con una voz más limpia cantó a capela, “Vengo a ofrecer mi corazón”, que concluyó con una ovación del público, el punto más alto de la noche.

Luego se sentó junto al piano e interpretó “Mariposa Tecnicolor” y “Dar es dar”, dos grandes exitazos que cerraron la noche, una velada inolvidable en donde el queridísimo artista argentino dejó, una vez más, su gran talento y corazón sobre el escenario.

Una burbuja

—Agenda
Fito llegó al país con las horas contadas. Vino en un avión privado y estuvo en una “burbuja” junto a su personal, con un protocolo para evitar posible contagio del Covid 19. Partió a Puerto Rico la misma noche para cerrar al día siguiente su exitosa gira en el Centro de Bellas Artes.



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Carlos De Vargas

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