Miércoles, 16 de octubre, 2019 | 5:18 am

No hay impedimento para un cristiano participar en política



Existen muchas opiniones en favor y en contra de la participación de los cristianos en la política.
Una corriente dice que no es posible que un seguidor de Jesucristo opte por un cargo público, por entender que eso es “cosa del mundo”.

Otros piensan que los que “han nacido de nuevo” solo deben hacer un cambio en la sociedad desde las iglesias, predicando la palabra de Dios y haciendo obras sociales.

Ambas posiciones tienen su lógica, pero a mi entender no toman en cuentan el verdadero propósito de la política ni los planes de Dios.

La Real Academia de la Lengua Española define la política como “ la actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos”. “Es lo que hace el ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”. Esto quiere decir que no solo hace política el que se presenta como candidato, sino también el que vota.

Ahora bien, si los políticos son los que rigen los asuntos públicos, es decir, las demandas y problemas que se generan en la sociedad, ¿por qué no habría un cristiano de participar en esto?

La biblia no establece ningún impedimento para que una persona que sienta la vocación y el compromiso de asumir un cargo público lo haga. Son las propias Escrituras las que aseguran que “Dios es el que quita y pone reyes”, Daniel 2:21.

Romanos 13:1 nos dice claramente que “todas las autoridades son puestas por Dios”, por lo que es de entender que si un cristiano llega a ocupar un cargo público electivo es porque Dios así lo permite. Eso sí, esto no debe ser un obstáculo para hacer la obra encomendada por Dios.

1 Timoteo 2:1-7 aconseja interceder por los que están en eminencia. No lo impide, ni los sataniza; al contrario, Dios colocó en las esferas del poder a hombres elegidos para librar a su pueblo del hambre, la esclavitud y la idolatría.

Entre esos estuvo Josué, quien fuera gobernador de Egipto; Daniel, gobernador de la provincia de Babilonia y jefe de sabios y expertos; y Moisés, quien fue el mediador que Dios usó para liberar a los israelistas de la esclavitud.
Si la biblia no lo prohíbe, no hay porqué impedir que un cristiano le sirva a su país.

Senabri Silvestre

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