Domingo, 15 de septiembre, 2019 | 5:49 pm

Hartarse con “j”…



Creo que hay una canción que dice “hasta la belleza cansa”. O quizás es solo un dicho. Pero si eso es la belleza, ¿quién puede jurar que no está jarto, así con “j” de fuñido, de los políticos y nuestros partidos? Su incesante chismorreo, maquinaciones, trampas y trucos giran siempre en torno al aparentemente único objetivo de sus vidas, buscar el poder.

Solo el poder, porque pocos convencen al decir que desean servir a la sociedad o contribuir a resolver nuestros ancestrales problemas, tercos y persistentes pese al crecimiento económico, la modernización, las redes sociales y la increíble vergüenza de que tenemos más analfabetas funcionales que la cifra de teléfonos celulares.

Pocos dominicanos manifiestan igual orgullo por nuestra democracia como por el béisbol, la bachata o la cerveza… ¿Por falta de autenticidad? ¿Cómo explicar una democracia cuyos órganos, los partidos, sean antidemocráticos? Tal vez es solo una ilusión que queremos un país mejor, con imperio de la ley y menos impunidad; tal vez hemos dejado de soñar porque sospechamos que nos cargarán el ITBIS.

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