Defendamos nuestro turismo

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Incidentes ajenos y aislados han puesto en riesgo nuestro turismo. No es nueva la campaña para desprestigiar la calidad de los servicios de la industria turística dominicana.

Según revelan las estadísticas del Banco Central, el turismo es una pieza priotaria para la economía del país.
Solamente en 2018 más de 6 millones de extranjeros visitaron la República Dominicana, produciendo divisas por encima de los 7 millones de dólares.

El turismo, dentro de este contexto, no puede marginarse, ya que es uno de los principales generadores de ingresos para el Estado.

Sin embargo, los hechos aislados de la muerte de tres turistas y el mal momento vivido por otra extranjera en hoteles de la zona este han querido ser manipulados para herir el sector que ha sido la espinal dorsal del crecimiento del país.

Ahora, lamentablemente, se ha agregado el incidente en el que se vio envuelto el exjugador de Grandes Ligas y los Medias Rojas de Boston David Ortiz, con cinco detenidos hasta el momento y otros cuatro implicados que siguen prófugos.

Las revelaciones ofrecidas por la Procuraduría General de la República y la Policía Nacional sobre el caso de Ortiz son escalofriantes. A parte de la gloria del béisbol a la que se intentó quitar la vida, se puede profuncizar la herida mortal que se ha abierto a la imagen del país en el exterior.

Sin embargo, no hay excusas para que esferas externas al país pretendan sembrar el terror entre los posibles visitantes que prefieran disfrutar de nuestras bellezas naturales y de la hospitalidad que caracteriza a los dominicanos. República Dominicana es y será reconocida como un destino seguro para frecuentes turistas de cualquier litoral del mundo.

Más de 2.3 millones de estadounidenses se desplazan por las diferentes instalaciones hoteleras y disfrutan de los encantos que exhibe el país. De acuerdo a las cifras del Ministerio de Turismo, estos extranjeros exhiben un nivel de satisfacción del 95 por ciento, en cuanto a los servicios que reciben y sobre la seguridad interna.

Mayor promoción
La industria turística podría aportar diferentes matices para ser trastocada con fines malignos.

El impacto de una campaña negativa debe ser contrarrestado con un mayor nivel de efectividad por parte de las autoridades gubernamentales, no solo con la simple propaganda de que el país es seguro y haciendo la denuncia sobre aprestos para dañar nuestra imagen.

Es necesario que los sectores hoteleros y el Gobierno definan un plan de promoción y se contrate una oficina especializada para que enfrente cualquier campaña negativa sobre República Dominicana, ya que se vende que nuestro país, supuestamente, se ha convertido en un lugar inseguro para los turistas.

La realidad es otra. El turismo nuestro está rodeado de una calidad impresionante y caracterizado por la propia idiosincracia de los dominicanos.

Nuestro turismo no solo debe ofertarse en el extranjero como sol y playa, o que “República Dominicana lo tiene todo”, como existe un campaña en cadenas de televisión en Estados Unidos.

Es harto conocido que el país cuenta con las bellezas naturales que atraen a los turistas, pero también hay que vender los otros encantos y los avances que hemos alcanzado en materia de economía, en la parte social, en la institucionalidad del país y también en los esfuerzos que se han desplegado para propiciar un mayor clima para la seguridad tanto de los dominicanos como los visitantes.

Hay que invertir los recursos que sean necesarios para enfrentar cualquier plan que se orqueste para dañar nuestra industria turística.

Nadie en su sano juicio, sin importar en el bando político en que se encuentre, puede asumir una posición sesgada y contraria a los intereses del país, y difundir un discurso sobre el supuesto incremento de la inseguridad ciudadana.

En el país se registran hechos lamentables, como en cualquier parte del mundo, pero compete a las autoridades subsanar el daño que un hecho de gran envergadura, como sería el atentado contra el expelotero David Ortiz, tendría en el auge conocido en el sector turístico.

De cada uno de los dominicanos depende que el país mantenga el nivel de divisas que las autoridades reportan cada año que provienen del turismo y que este sector siga siendo uno de los pilares de la economía, con servicios eficientes, con la hospitalidad de siempre y con los estándares de seguridad que se reclaman en el mundo.

“República Dominicana lo tiene todo”, como dice la promoción aquella, pero hay que defender y salvaguardar lo que hemos conseguido con esfuerzo y sacrificio, agraciados por Dios con tener un país tan atractivo y envidiable.

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