Jueves, 21 de junio, 2018 | 4:35 am

Violencia de género



Las estadísticas rojas demuestran que la Policía Nacional y el departamento de violencia de género del Ministerio Publico encuentran primero el cadáver de las mujeres, sistemáticamente amenazadas en vida, que a los agresores contra los que presentaron, con mucha antelación, innúmeras querellas.

Los últimos casos hablan por sí solos. Este diario publica un titular demoledor. Y dice: “Feminicidios: cuatro mujeres asesinadas en menos de 24 horas”. Ya son cinco, después de publicado.

En muchos de los casos, los responsables, tras cometer el crimen, emprenden la huida y son perseguidos por la Policía.

Muy bien el papel de persecutor que tiene la Policía cuando hay una víctima, una vida perdida, niños huérfanos y miembros de dos familias enfrentados. Muy lamentable el papel de prevención con delincuentes que engordan sus prontuarios delictivos en fríos y oxidados archivos de la institución de la ley y el orden.

Y luego ese amplio prontuario delictivo es exhibido no como una irresponsabilidad institucional y fallas críticas a su papel preventivo, sino como la justificación más burda de quienes tienen el deber de hacer un trabajo y no cumplen a tiempo con sus responsabilidades.

No hay justificación para que la Policía Nacional presente, constantemente, de manera pública, a quienes señala con un amplio prontuario delictivo.

Si alguien cometió un primer delito debió caerle desde ese momento todo el peso de la ley. La Policía no tiene facultad para acumularle delitos a nadie en esta sociedad. Algo que ya no debe ocurrir en pleno siglo veintiuno, pero ocurre, lamentablemente.