Transparencia y democracia






Las cúpulas de los partidos políticos, grandes y pequeños, se eternizan en sus funciones y buscan todo tipo de mecanismos para mantener el control de esas estructuras.

¿Cómo pueden administrar la democracia quienes internamente no la practican? Es imposible dar lo que no se tiene, por tanto esos dirigentes solo pueden propiciar una democracia negligente.

Algo parecido ocurre con los informes económicos que entregan los partidos políticos a la Junta Central Electoral sobre sus gastos de cientos de millones de pesos de los fondos públicos.

La mayoría de los informes entregados ante el ente regulador consisten en un simple listado de ingresos y gastos sin ningún tipo de soporte.

¿Pueden ser transparentes en la administración del Estado quienes son incapaces de manejar con transparencia los fondos que reciben para los partidos que ellos dirigen? Es imposible dar lo que no se tiene, por tanto esos dirigentes políticos solo pueden propiciar una administración deficiente de los recursos públicos.

Los partidos políticos son los que han boicoteado la aprobación de una legislación que los obligue a practicar la democracia interna, que su dirigencia se someta al escrutinio de su militancia cada cierto tiempo.

Esos mismos partidos han propiciado que se quede sobre la mesa cualquier iniciativa legislativa que controle sus finanzas.

No se dan cuenta esos dirigentes que la sociedad reclama transparencia y democracia en los partidos.

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