Viernes, 19 de octubre, 2018 | 8:09 pm

Navidad y Año Nuevo: fiestas, dolor, sufrimiento, y muertes



La tragedia de fin de año  que,   hasta la fecha,  ha generado la mayor alarma social, ha sido  la muerte de 16 personas (y contando), debido a la intoxicación por  consumo de alcohol adulterado. El conocido clerén o triculí,  hace muchos años forma parte de la red de fabricación clandestina  y tráfico ilegal de drogas,  no tan clandestina,  en nuestro país. Hace ya muchos años que  esta bebida no solo se contrabandea de Haití. Sefabrica localmente y trafica, lo mismos que las demás drogas ilegales, con la connivencia irresponsable de  autoridadesrepresivas corruptas, y la deserción de  responsabilidad de las autoridades educativas y de salud

La ministra de salud, declara una alerta epidemiológica, mientras reconoce  que el Clerén ya se ha instalado hasta en los velatorios, en los que de acuerdo a sus declaraciones se sirve como si fuera café.  Pero la tragedia  es mucho mayor y cotidiana. Solo hay que ir con una botellita a cualquier colmado del país, para comprobar que este producto se vende libremente al menudeo, incluso en los colmados ubicados frente a los destacamentos policiales. Hoy las autoridades “descubren” con facilidad las fábricas “clandestinas”, y de forma reactiva, contando las personas muertas, declaran la “alerta epidemiológica”,  Pero,  ¿dónde estaban antes? ¿Por qué han permitido que esta droga ilegal se comercialice libremente?

Lo que ocurre en esta época del año también nos evidencia lo lejos que estamos de una responsabilidad estatal y conciencia social   frente al fenómeno de las drogas.  Nuestras  autoridades deciden suspender de forma oficial las ya pobres regulaciones que rigen el consumo y venta de alcohol. Esto genera un aumento exponencial del consumo de esta droga, puesto que  se puede comprar y consumir alcohol a todas horas y en cualquier lugar. Luego contamos los accidentes, los hechos de violencia…, las muertes, como meras estadísticas. A principio de año tendremos los resultados en muertes por sobredosis, accidentes, violencia…, y demás. Pero…, pero por ahora,   ¿qué importa?, ¡que siga la fiesta!

Hoy es noticia  las muertes de estas 16 personas, pero las muertes se producen a diario desde hace tiempo, sin que a nadie le importe.Desde Casa Abierta  ya  hemos denunciado esta situación en el pasado.Nuestro país vive  una etapa frente a la venta y consumo de sustancias, legales e ilegales,  realmente penosa. Una muestra de ello es que en estos días, que desborda en palabras hermosas y parabienes, y que se suponen fiestas de paz, armonía, reflexión, también se convierten en época de mucho sufrimiento.

Debemos insistir en la urgencia de avanzar en miradas más científicas y humanas. La promoción de estilos de vida saludable, la educación para la salud, la investigación, la formación, las políticas de reducción de riesgos y daños, la atención profesional a las personas que tienen consumo problemático…,  deben estar en la prioridad de las políticas de drogas, o seguiremos haciendo de las fiestas época de dolor, sufrimientos y muertes.

Por:  Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo, Psicólogo.

 

RADDAMÉS DE LA ROSA-CASA ABIERTA

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