Martes, 13 de noviembre, 2018 | 8:44 am

Danilo Duarte



Pregunté a uno de mis mentores, y he sido afortunado en eso, por qué mantenía en nómina a un político polémico y desacreditado cuyos arranques farandúlicos difícilmente le favorecían.

“Porque a ese gran jefe de tribu chiquita –respondió— es mejor tenerlo dentro de mi tipi, orinando hacia fuera, ¡que afuera meándonos encima!”. Lo recordé al ver la alharaca mediática intentada por Vinicito Castillo en torno a si un busto de Duarte desvelado por el presidente Medina dizque ha provocado una ola de indignación.

Según su megáfono, el “Listín”, la imagen del patricio “se parece” al rostro de Danilo. Tiene boca, nariz, ojos; pero ¿similitud? Tendré que ir al oculista… Este busto posee más verosimilitud que el que Balaguer puso en Las Américas entrando a San Isidro y aquella vez desde el litoral de Vinicio, quizás porque era muy niño, no hubo queja ni rechiste.

El gadejo ocasional entretiene, pero hecho costumbre cansa y aburre. Quizás por eso don Hipólito posee un éxito que elude a otros más enfebrecidos pero menos afortunados…

José Báez Guerrero

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