Viernes, 16 de agosto, 2019 | 2:18 pm

Nuevos empleos



El salario mínimo es claramente más que el precio controlado del trabajo. Es el punto de arranque para fijar la remuneración a los trabajadores menos capacitados o cuya labor es un bien con más oferta que demanda.

Idealmente debe existir algún equilibrio o correspondencia entre su monto y las necesidades básicas del empleado, pues nadie trabajaría por menos.

Pero el dinero que recibe el trabajador no es el costo para su empleador y la diferencia que no ven (pensiones, seguros médicos, impuestos, etcétera) en muchos casos lleva el salario mínimo a niveles imposibles para muchas pequeñas empresas.

Parece inminente un aumento, fruto de las discusiones entre Gobierno, empleadores y sindicatos.

Los veteranos líderes sindicales (los mismitos que negociaron la reforma al Código de Trabajo hace 30 años) lucen empeñados en cuestiones como las prestaciones por despido.

Me parece que el elemento ausente de la negociación es qué hacer para estimular la creación de nuevos empleos formales, un asunto muchísimo más relevante. Ojalá este diálogo tripartito sea distinto a los anteriores.

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