Nunca es demasiado tarde (2)



H abiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.

Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa… Lucas 19:1-10

Necesidades profundas. Retomando nuestra conversación de la semana pasada, nunca es demasiado tarde para tomar un nuevo rumbo en la vida y tomaremos como ejemplo ideal a un personaje bíblico llamado Zaqueo.

Este hombre era exitoso, pero tenía grandes necesidades profundas en su vida, y que expedienta en lo que llamamos en una crisis de mediana edad.

¿Quién era Zaqueo? Probablemente no era joven. Como ‘jefe de recaudadores de impuestos’, había alcanzado la cima de su profesión (19: 2). Todavía era capaz de correr y trepar a un árbol al menos (v.4), pero no se estaba haciendo más joven.

Se había hecho rico (v.2) y su trabajo probablemente era su prioridad. Como jefe de recaudadores de impuestos, Zaqueo habría tenido gente trabajando bajo su mando.

Este hombre, a pesar de la vida cómoda que tenía, vemos que había una gran necesidad de empezar algo nuevo en su vida.

Se propuso en buscar a Jesús.

Él decidió sinceramente buscar a Jesús, porque entendía que era su gran oportunidad de caminar por un sendero diferente en su vida, pues en su cabeza comprendía que nunca es demasiado tarde.
Continuará.

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