Domingo, 19 de agosto, 2018 | 3:25 am

La mentira y el daño al turismo dominicano



En días pasados se divulgó de manera profusa, a través de medios informales y redes sociales, sobre el supuesto atraco a 41 turistas en la región Este del país.

Cuando la Policía hizo la investigación todo resultó ser mentira y el irresponsable que dio inicio a esa cadena se limitó a señalar que “le había dicho eso alguien que trabajaba en un hotel”.

El único suceso que se registró en ese hotel fue que un turista se había apartado a unos matorrales, aparentemente a consumir una gramínea prohibida, y al retornar dijo que le habían “arrebatado una cadena”.

Mentiras como estas y aun peores se registran a diario en el país y se divulgan con una facilidad espantosa.

Como la divulgación de esas mentiras tiene como grandes aliados a las personas que quisieran que fuera verdad para tener argumentos con qué sustentar sus pareceres o beneficiarse, combatir esa práctica resulta difícil.

El caso con el que ilustramos este comentario pudiera parecer algo “anecdótico”, pero tiene un potencial enorme de dañar el turismo, la principal actividad económica del país.

El uso de mentiras (ahora le dicen posverdad) no es nuevo, pero sí lo son los ágiles instrumentos de divulgación, por eso ahora sentimos tanto sus efectos y el daño potencial es mucho mayor.