Frontera: ¿desorden o mafia?



El desorden migratorio, que afecta tanto a dominicanos como a migrantes, es fruto directo de la corrupción imperante en la República Dominicana.

En la frontera opera una mafia gubernamental, integrada por funcionarios, legisladores y jerarcas militares, que mueve miles de millones de pesos cada año.

La República Dominicana, como cualquier otro país, debe establecer un régimen migratorio y un control fronterizo. Tenemos el derecho de decidir quién entra a nuestro territorio y bajo cuáles condiciones se queda.

Una persona puede ser amable y hospitalaria, pero no por eso deja abierta la puerta de su casa a todo el que quiera entrar.

Las mismas autoridades dominicanas que hipotecan nuestra soberanía tomando préstamos internacionales para alimentar las estructuras de corrupción, son las que promueven el desorden migratorio, detrás del cual se oculta una mafia muy bien estructurada. Estemos claros de la raíz del problema, no nos mantengamos secando el piso sin tomar en cuenta el hoyo de la gotera.

Todo aquel que le duela esta Patria, que se considere hijo de Duarte, debe apoyar militantemente la lucha contra la corrupción y la impunidad. Principales amenazas a nuestra independencia y soberanía.

Todos los males que padece nuestro pueblo: falta de servicios médicos, inseguridad ciudadana, desempleo, desorden migratorio, falta de agua potable, apagones, alto costo de la vida, deforestación, analfabetismo, endeudamiento externo, etc., tienen su génesis en la corrupción y la impunidad.

Dominicanos y dominicanas, que nada ni nadie quebrante la unidad nacional. Todos los cantos de sirena que busquen dividirnos deben ser considerados una alta traición a la patria, y una puñalada a nuestro pueblo.

¡Unidad, unidad, unidad! Esa es la consigna. Ya habrá momentos para plantear nuestras diferencias, pero ahora debe primar una sola cosa: la unidad en la lucha por el fin de la corrupción y la impunidad.

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