Jueves, 15 de noviembre, 2018 | 8:25 am

El camino del odio

Es un acto de irresponsabilidad grotesca cimentar una zapata política sobre sentimientos destructivos, es iniciar una fogata sobre un barril de pólvora.



En el día de ayer en Estados Unidos de América, un grupo de sujetos se congregó amalgamados por un sentimiento que les hace pensar que ellos son superiores a otros seres humanos.

Como si fuera poco, uno de ellos decidió embestir un automóvil contra aquellos que a su vez se congregaron para contrarrestar el despliegue de ignorancia.

Como consecuencia, este descerebrado, además de herir unas diecinueve personas, mató una mujer, quien por cierto, no parece ser parte de las minorías, pero que sin duda sabía lo que padecen las minorías. Por eso estaba ahí, del lado de la razón.

¿Estamos frente a un hecho aislado?

No lo creo.

Es un acto de irresponsabilidad grotesca cimentar una zapata política sobre sentimientos destructivos, es iniciar una fogata sobre un barril de pólvora.

Lo ocurrido no debería ser sorpresa para nadie, pues todos fuimos testigos de las expresiones de burla, degradación, racismo, xenofobia, misoginia, etc., que fueron utilizadas para abonar los más asquerosos sentimientos que duermen dentro de los seres humanos.

Esta estrategia de apelar a la bajeza humana fue tan efectiva que millones fueron capaces de identificarse con ese mensaje. Así pues, osadías como la de organizar encuentros de gente que se asume mejor que los demás, solo son alentados y fomentados gracias al discurso arrogante y tóxico que despliega un narcisista carente de empatía con otros seres humanos.

Estamos frente a lo que no será el último de los despliegues de desprecio que son promovidos por un pseudolider, que reiterativamente ha demostrado que no posee la formación mental necesaria para promover la convivencia pacífica, ni entre sus gobernados, ni entre su nación y otras del mundo.

Ahora, frente a este error histórico, observaremos cual novela cómo un individuo comete torpeza tras torpeza, poniendo al mundo en vilo.

Y todo, porque en su minusvalía cerebral ha elegido la discordia y la fragmentación, con el único propósito de provecho político.

Vergüenza debería darles a los que permanecen callados.

Un vistazo a la historia nos dirá a donde conduce el camino del odio.

ELÍAS BRACHE

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