Beneficios de la corrupción



La ingenuidad es enemiga de la razón y el corazón nunca es buen consejero.

El discurso público moralista en nuestro país tiene mucho de corazón y abunda en ingenuidad.

La moral personal es un buen adorno para un político comprometido con el bienestar de su sociedad, pero impulsar la política en base a la moralidad conduce al fracaso. ¡Y ejemplos hay muchos!

La lucha contra la corrupción en el presente, como lo fue contra los trujillistas en el 1962, refleja la impotencia de muchos sectores medios carentes de un analisis profundo de la sociedad donde viven y, lamentablemente, fácilmente manipulable por políticos astutos.

Y no es que su reclamo carezca de legitimidad, pero no es el problema. No hay que ser un genio para notar que la corrupción nutre el sistema económico, los negocios, los partidos políticos, las instituciones sin fines de lucro y hasta el ocio dominical. Incluso los políticos que hoy respaldan las marchas esmeraldas cuando estuvieron en el poder convivían maravillosamente con la corrupción.

De la corrupción pública y privada, de las exoneraciones y ventajas que da el poder, disfrutan muchos y hasta los pobres reciben mijagas. Mientras el sistema funcione con corrupción, dudo que sea cambiado.

Si alguien quiere buscar la respuesta relea a Juan Bosch. Cuando todos consideraban que a Trujillo había que combatirlo con las armas… ¡y siempre fracasaban!… Bosch entendió que el país era un negocio para el sátrapa y por tanto para sacarlo había que quebrar el negocio. ¿Cuándo la corrupción perjudicará la mayoría?

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