A propósito del 14 de febrero



Unos lo llaman Día de San Valentín, otros Día de los enamorados y también Día del amor y la amistad.

Lo importante es que celebramos ese día generalmente con nuestras parejas románticas y en los casos de los que no la tienen, celebramos con amigos y familiares, manifestando con mayor énfasis el afecto que sentimos.

El amor es el sentimiento más puro y noble, la emoción que produce es maravillosa y gratificante sin importar si lo sentimos por los hijos, padres, amigos o pareja.

Este sentimiento no es lo mismo que el deseo, el cariño, el ansia de satisfacción sexual, aunque todo esto está contenido en el amor romántico al que nos referiremos en lo adelante.

El amor romántico-pasional produce cambios en nuestro cerebro y organismo, pues se produce un proceso bioquímico y energético pasando por varias etapas.

Este impulso, que sentimos cuando nos atrae alguien, que lleva al hombre generalmente a cortejar a la mujer y a esta a aceptar el cortejo, comienza como una atracción temporal y el deseo por un individuo provocando un maravilloso romance lleno de emociones básicas, satisfacción, tensión, ansiedad, miedo y placer, convirtiéndose luego en una necesidad y en apego.

Cuando este amor va creciendo aparecen otros sentimientos que afianzan esa relación: respeto, lealtad, admiración, compasión, gratitud.

Citando a un profesor con el que estoy en total acuerdo, el amor es una energía que puede durar un instante o toda una vida.

Amemos, amemos y volvamos a amar.

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