Mientras más prolongadas las reuniones, más intrincadas las justificaciones

Mientras más prolongadas las reuniones, más intrincadas las justificaciones

Mientras más prolongadas las reuniones, más intrincadas las justificaciones

Porque… Mientras más tiempo se reúnan,
Más escucharemos las hordas aullar.

 

Después de las fiebres
Intermitentes de la vida, ellos
Volverán a dormir bien.

He sido partidario de que “no hay problema que no se pueda resolver en 20 minutos de discusión dentro de una reunión”, tal como sentencio Winston Churchill pero, claro, siempre y cuando esto no incluya la inmensa mayoría de nuestros funcionarios y políticos,que se desviven por siempre estar en reuniones kilométricas, donde los resultados no compensan el tiempo perdido, porque a pesar de todos estar de acuerdo, nadie se quiere quedar sin tomar un turno para expresar porqué corrobora.

Quizás sea una de las razones por la cual las estupideces de los llamados “funcionarios intelectuales” y más, cuando son políticos, me aterran, ya que el daño que producen recae en los más menesterosos y en los bolsillos de la clase mediay solo contribuyen a hundir más en el fango de la miseria a quienes en realidad realizan el trabajo duro dentro de esta sociedad. Por demás está decir, que estas reuniones se prolongan más, porque no es pequeño el esfuerzo para elaborar las justificaciones de sus resultados, donde, mientras más silenciosas y nocturnas sean, más ricos se hacen los componentes de una clase privilegiada, para la cual no hay límites. Verbigracia, como muchos habrán notado que ya no se habla de la ley de los carburantes, ni de las exoneraciones que se producen en este mismo renglón y mucho menos, sobre la proliferación de los “permisos” para la instalación de estaciones de combustibles. Todo eso y más, producto de “reuniones” de largas discusiones y grandes beneficios particulares.

Y ni hablar de las grandes, medianas y pequeñas crisis que se articulan en determinadas reuniones con la única finalidad de crear el caos y poder pescar en situaciones turbulentas que ellos las crean y ellos las apaciguan. Pero, nadie osa decir esta boca es mía. Solo las bocinas pre-pago se escuchan amortiguando los efectos nocivos de estas acciones.

Es por eso que ya el gran secreto de esas reuniones, encabezadas por políticos en el poder, dejó de ser secreto, porque cada vez que se sienten acorralados, crean algo más que un gran caos en el país, con el único y definido propósito de desviar la atención hacia varios escándalos y “amenazas”, creando el miedo en la población para detener sus gritos o protestas; que el pueblo se atemorice, porque el país, la nación, se derrumbara; que los haitianos nos invadirán pacíficamente; que un grupo de políticos opositores junto a militares y policías descontentos, son los que están creando escándalos y cuantas cosas más puedan contribuir para dirigir la atención general en otra dirección. Si existe algún parecido con cualquier situación, me parece que es pura coincidencia… ¿Si?

En tantas ocasiones me cuestiono si podría en algún momento de rauda locura, algún político de los que están bien arriba, ya sea dentro o fuera del gobierno, dentro de ese instante se le nuble el juicio ante tanta basura y desojándose de engaños poner en su boca a Shakespeare y decir que “somos locos que guían a los ciegos”. Creo que esto es una utopía, el solo pensar que se pudiera producir tal hecho, donde al parecer hemos llegado al momento preciso donde estamos viendo desde palco… ¡La muerte súbita de la razón! Y es, que donde no existe una línea entre el mal y el bien, todo es lo mismo. ¡Si señor!



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Rafael Ramírez Ferreira

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