Covid-19: Aprendamos la lección

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Hasta ayer lunes, República Dominicana registraba 901 casos de coronavirus de los cuales 42 han fallecido, para una tasa de mortalidad equivalente a 4.6%. El índice más elevado de la región.

Ciertamente que esta pandemia es un enorme desafío para el servicio de salud de cualquier país. Pero de ninguna manera se justifica que los hospitales rechacen pacientes, por falta de espacio o por carencia de insumos.

Los medicamentos de alto costo casi no aparecen, y existe la sospecha de que han sido acaparados para cuando alguien del gobierno o con mucha influencia los necesite.
Los médicos no dan abasto para atender tantos pacientes. La lista de espera es cada vez más larga y los rebotes de pacientes de un hospital a otro volvieron a ponerse de moda.

Cada día recibimos denuncias de personas que dicen no son atendidas a pesar de sentir los síntomas del Covid-19. A algunos les ha llegado la muerte esperando el turno.
Y este panorama puede empeorar en los próximos días. De repente podríamos vernos ante el drama de no tener camas ni medicina suficientes para la cantidad de afectados, sin importar el tamaño de su bolsillo.

De hecho, las grandes clínicas de Santiago, La Vega y Santo Domingo han comunicado que agotaron su capacidad para recibir pacientes con Covid-19.
Los ricos, legisladores, empresarios y funcionarios a quienes no les importaba el deterioro de los hospitales públicos porque si se enfermaban podían ir a buenas clínicas privadas, incluso ir a atenderse al extranjero, se enfrentan cara a cara con la misma situación del chiripero de Gualey que va a un hospital público: no hay cama ni medicina.

Nuestro sistema de salud había colapsado mucho antes de que llegara el coronavirus, pues como señala la colega Altagracia Ortiz en su libro, el sistema está en cuidados intensivos.

El lado positivo de la presente desgracia es que nos pone en evidencia esa situación y el primer paso para superar un problema es reconocerlo.

Muchas muertes a causa del coronavirus podrían evitarse si la salud no hubiera sido convertida en un negocio. Si los hospitales públicos estuvieran bien equipados.

Después de esta tormenta coronavirulesca, la sociedad deberá reclamar al unísono un mayor presupuesto para Salud. Es cuestión de vida o muerte.

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