Lunes, 15 de octubre, 2018 | 1:18 pm

Váyase en paz, mi compadre



Esta columna está llamada a ser la última de este año que concluye. Es un adiós a un año que, como todos, nos trajo cosas buenas y cosas malas.

Al fin y al cabo, 2017 ya está en una irremediable agonía y en cosa de horas será historia. No hay nada qué decirle.

Oí alguna vez al gran poeta Pedro Mir asegurar que a un año viejo hay muy poca cosa que escribirle y que lejos de inspirar una canción o un poema, lo más que puede escribirse en la sepultura de un año agonizante es un epitafio.

Me llevo de la reflexión del poeta y a este 2017, que ya expira, le entono la marcha fúnebre. Y si de poeta se trata, tengo que invocar a otro poeta, no tan celebrado en medios intelectuales, pero con una capacidad y creatividad fuera de serie.

Ese otro poeta se llamó Dionisio Mejía, al que le apodaban Guandulito, acordeonista y compositor de altos vuelos, autor de un merengue en cuyas letras se le canta a un compadre moribundo.

“Váyase en paz”, se titula el merengue, porque con esa frase se le da la despedida al pobre compadre que se iba muriendo.

Digámosle lo mismo al año viejo y sin dejar de agradecerle el hecho de haber pasado por nuestra vida, dejémoslo ir tranquilo.

Como mucho, al sonar las campanadas del reloj en la medianoche del treinta y uno, vamos a echarlo a la sepultura y con renovada voluntad saludemos al año nuevo que, todavía con las señales inconfundibles de la novedad, con la arrogancia y el vigor de la juventud, parece prometernos nuevas oportunidades.

Vamos a darle la bienvenida y hagamos la promesa en firme de multiplicar los esfuerzos por que en 2018 las cosas cambien en el sentido progresista.

Esto puede sonar a frase hecha, a lugar común, pero desde esta última entrega del año viejo, saludo el año nuevo con la esperanza y la confianza en que el bando en que siempre he militado sabrá fijarse sus objetivos, determinar el rumbo a seguir y los pasos a dar para que ese cambio esencial se logre.

Así que váyase en paz viejo año, mientras nosotros recabamos las fuerzas indispensables para, en 2018, luchar por acercarnos más que nunca a la conquista de nuestros más íntimos y sentidos anhelos.

Rafael Chaljub Mejìa

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