Sábado, 26 de mayo, 2018 | 12:17 pm

Que alguien me lo explique



El peligro de las primarias abiertas sigue pesando sobre el ambiente político y nadie puede descartar la posibilidad de que, al fin y al cabo, los partidarios de las mismas terminen imponiéndolas.

Si así ocurriera, entonces tendríamos 26 partidos convencionando el mismo día, 26 elecciones nacionales al mismo tiempo, con una Junta Central Electoral obligada a gastar 5, 600 millones de pesos en esos comicios; esa Junta va a entregrle a los electores 26 boletas con más de 320 mil candidaturas al mismo tiempo, para seleccionar de ellas más de 4 mil seiscientos cargos.

Se ha hablado de establecer las primarias abiertas tan solo para los partidos mayoritarios, pero tal cosa resulta descartable, porque por muy deterioradas que anden las instituciones, sería absurdo esperar que el Congreso, precisamente el órgano destinado a hacer las leyes, rompa con el concepto jurídico de que todos somos iguales ante la ley y legisle solo para una parte de la población y para la otra no.

Esas primarias abiertas con sus 26 elecciones el mismo día, tendrían que celebrarse cerca del año 2020. Saldríamos de esa experiencia y casi enseguida tendríamos que embarcarnos en las elecciones congresionales y municipales de febrero de ese año con sus más de 4,600 cargos, y tres meses después, en mayo, celebrar las elecciones nacionales para presidente y vice presidente de la República, y si hay necesidad de una segunda vuelta, entonces tendríamos aún otras elecciones nacionales más en el mes de junio.

Lo que necesito que me digan es cómo es que vamos a salir vivos de tantas elecciones, cómo podrá la Junta organizarlas y solucionar todos los problemas que suelen surgir en cada competencia electoral. Reclamaciones, denuncias de fraudes, impugnaciones de los perdedores, y otras incidencias que son ya parte del folclor político y electoral hasta en las asociaciones profesionales como la de los periodistas y los abogados, y hasta en los clubes deportivos.

Las primarias abiertas vendrían a congestionar las cosas aún más y cargar de riesgos mayores el panorama nacional. De todos modos, los diseñadores de todo este complejo sistema deben ir pensando en cómo manejarán este abrumador calendario de elecciones y mientras, crucemos los dedos y hagamos votos porque Dios nos coja confesados.

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