País del reciclado






No se trata de la iniciativa industrial que permite convertir los residuos sólidos, botellas plásticas y envases de aluminio en materia prima, y fuente de trabajo para cientos de miles de dominicanos que viven de su colecta y venta.
Se trata de algo más sensible y que llama a una profunda reflexión.

Empezamos 2017 reciclando los mismos problemas del año pasado, y de hace una década.

Se anuncia el primer nacimiento de una criatura, y la sorpresa es que su madre apenas tiene 17 años. Así las cosas, preguntamos: ¿de qué nos valen tantos programas, oficiales y privados, para detener el embarazo en niñas y adolescentes?

¿Hay que alegrarse y festejar esta noticia? No. Eso significa que todavía, en esa materia, hay mucho camino por recorrer.

Otras historias que nos llevan a reflexionar son: la migración de dominicanos, mediante embarcaciones que salen del país; el irresoluto problema del tránsito y el déficit de energía eléctrica.

La rehabilitación de las cuencas y ríos no se puede quedar.

Ese problema viene desde el siglo pasado y todavía seguimos bajo un manto de frustración.
¿Hay que perder la esperanza? Claro que no. Afortunadamente, esa es la materia prima de nuestra población, conjuntamente con la ilusión, los sueños y la inagotable paciencia.

Publicidad
Publicidad