Sábado, 18 de agosto, 2018 | 8:06 am

Nuevos apocalípticos y viejos integrados contra viejos apocalípticos y nuevos integrados



Una peculiaridad resaltante en las sociedades propias de los estados con capitalismo tardío es que al surgir cada gobierno se produce una disonancia política de tal magnitud, que se disgustan muchos de los que, alegres, ayudaron con el trabajo y el voto a establecer ese gobierno. Mientras otros, que por el contrario hicieron lo posible para impedirlo, encuentran motivos para una nueva alegría.

Unos y otros son ciudadanos de un país que, por su escaso desarrollo económico, son la expresión auténtica de la pobreza material, por lo tanto, víctimas de la falta de opciones para el ascenso y la movilidad social. Esto no es invento ni descubrimiento. Más bien, se trata de las tesis sustentadas por Don Juan Bosch en sus estudios sociológicos.

En consecuencia, los militantes del partido ganador son portadores de expectativas vinculadas a una mejoría económica que sólo la actividad política y la “mano amiga” del Gobierno les pueden suplir. Es pues, el imperio de las relaciones clientelares gobierno-sociedad. En el caso contrario de los perdedores,  el panorama se presenta oscuro, incierto, pésimo…

Se trata, un poco, de lo que en apariencia acontece en el ambiente gubernamental dominicano, en el ambiente político del Partido de la Liberación Dominicana. También,  con la otrora oposición.

De un lado, muchos peledeístas expresan frustración al no ser tomados en cuenta por sus compañeros de Partido insertos en puestos de mando  gubernamentales. Al mismo tiempo, con su “esto no acabará bien…”; “Si el gobierno sigue como va, no hay 16….”, etc., ellos no vaticinan buenos augurios al PLD. Esos son los viejos integrados y al mismo tiempo los nuevos apocalípticos.

En la acera del frente, por el contrario, no pocos antiguos adversarios se pavonean de las exquisita$ atenciones$ que reciben en la esfera gubernamental, sin ocultar lo equivocados que estaban cuando de manera rabiosa intentaron impedir que ganara la “desgracia danilista…”, el “más de Leonel”, mientras empleaban toda su energía en “salvar el país”, nada menos que imponiéndole la vieja receta PP achista. Estos son los viejos apocalípticos, y ahora… nuevos integrados!

Amén.

 

*Es periodista

Carlos Rodríguez

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