Martes, 25 de septiembre, 2018 | 1:17 pm

Maldito



Pocas veces lamento tanto como ahora comenzar a escribir algo que tenía pendiente, con una noticia tan impactante como la conmoción que ha causado en España la dominicana Ana Julia Quezada, quien apenas hace un par de días fue apresada mientras conducía un auto, con el cadáver de un inocente niño de 8 años en el baúl, hijo de su novio de origen español.

Estoy seguro que el pueblo español no tomará esa actitud en cuenta para odiarnos, ni tampoco los desmanes de las bandas de jóvenes dominicanos, “Dominicans don’t play” y “Trinitarios”, que entre drogas y asesinatos son una plaga en la madre patria.

Lo sé, porque España, al igual que Estados Unidos, son países con altos niveles de educación, esa educación que impide arrebatos de ignorancia, que aniquila prejuicios, que elimina odios.

Si no fuera así, en Estados Unidos seriamos despreciados, se referirían a nosotros como basura y todo porque hace unos días comenzó en Nueva York el juicio a la niñera dominicana Joselyn Ortega quien mató a puñaladas a dos niños de 6 y 2 años que estaban bajo su cuidado.

Si los estadunidenses fueran gente aborrecible, desconsiderados, abusadores, nos quemarían las casas, porque hace alrededor de un año y medio un veterano capitán de bomberos murió en una explosión de la cual están acusados los dominicanos Julio Salcedo Y Garivaldi Castillo, quienes tenían una plantación de marihuana en el sótano de una casa. Los bomberos, alertados por el fuerte olor a gas acudieron a llamados de auxilio y mientras ellos llegaban Julio Salcedo iba saliendo, literalmente los dejó entrar sabiendo que podrían morir y así fue.

Sé también que ningún estadunidense piensa que quien les escribe, y los dominicanos que me leen, aprueban lo que en diferentes fechas durante el año 2017, Juan Carlos Galán, Mayobanex Ruiz Gómez, Elvin Montilla Sosa y Ariel García hicieron, utilizando vuelos desde República Dominicana, intentando entrar a Estados Unidos cocaína adherida a su cuerpo.

Capturados en su intento y con la perspectiva de pasar largo tiempo en prisión, fueron ridiculizados por la prensa neoyorquina con un titular que decía: “Mas idiotas intentando entrar cocaína adherida a su cuerpo”.

Pero no hay que tildarnos de delincuentes narcotraficantes a todos, ¿verdad dominicanos?

Me siento tranquilo, porque gente como esa, no representa a los dominicanos, porque las acciones de una persona o un grupo no representan a todo un pueblo.

Lo importante siempre es tener presente que ninguna cultura, ninguna raza, ninguna nacionalidad, es superior a otra.

Y recordar siempre, sobre todo si usted se vende como creyente, aquello que dice Mateo 7:3  ¿Por qué te pones a mirar la paja en el ojo de tu hermano y no te fijas en la viga que tienes en el tuyo?

En consecuencia, nunca le agregues a la nacionalidad de una persona la palabra maldito.

ELÍAS BRACHE

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