Castigo



“El que impone un castigo desproporcionado, no corrige, solo se venga”, dijo el escritor sudanés Tayeb Saleh.

El propósito nunca debe ser el castigo a las personas, sino acompañarlas en el camino de la corrección sobre la base de que, quien lo hace, ama la sabiduría.

Resulta más efectivo e importante dar buenas costumbres que crear leyes y tribunales.

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