Lunes, 20 de mayo, 2019 | 1:00 am

Ineptos impunes



La impunidad, la cualidad de quedar sin castigo, frecuentemente se refiere solo a los actos de corrupción pública o privada, como son la evasión fiscal, soborno, peculado, tráfico de influencias, colusión, enriquecimiento ilícito, nepotismo o prevaricación.

Pero hay un grave pecado, tan grave o peor que los citados, que los ciudadanos conscientes y la sociedad civil deberían también reclamar que sea perseguido y condenado: la ineptitud.

Usted puede encontrarse con cierta clase de funcionario, especialmente público, incapaz de lo mal hecho; pero igualmente incapaz de obrar bien, porque sea por estupidez, desidia o ignorancia, no puede cumplir cabalmente sus obligaciones.

El Estado posee empresas que desde hace años no pueden mostrar un estado financiero porque los auditores rehúsan emitir opinión, ante el desorden administrativo.

Haya o no corrupción, que casi seguramente la hay, el daño económico y social de la ineptitud, ineficacia e incapacidad cuestan tanto o más que los robos u otras vagabunderías. Es un lisio grave que la oposición y otros dolientes prefieran desgañitarse tontamente. ¡Afinen su bizca puntería!

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