Domingo, 19 de mayo, 2019 | 5:26 am

Cultivar la sindéresis…



Un hijo de un amigo me preguntó ayer qué le recomiendo pues es estudiante de periodismo. Le sugerí asegurarse de que realmente posee vocación para un oficio ingrato que difícilmente trae riqueza ni reconocimiento.

Si tienes auténtica vocación, le dije, debes preservar la pureza de corazón y conciencia y nunca publicar nada que no contarías a tu mamá.

Eso va también para los relacionistas o “comunicólogos” corporativos. Que lea mucho, pues un pobre lector siempre será pobre escritor.

Que ejerza genuina curiosidad por los asuntos actuales. Sugerí cultivar la sindéresis, que es la observación cuidadosa y discreta de cada cosa para alcanzar la capacidad natural para juzgar rectamente.

El cinismo nos hace insensibles; el sarcasmo es útil, pero peligroso, como la sal y pimienta en la cocina.

Podemos aprender mucho de periodistas tan creídos de su “poder” que actúan como ciertos borrachos que se creen invisibles.

Un periodista cabal nunca debe olvidar que este oficio es un servicio público: para merecer la confianza del lector debemos servirle lealmente. Lo demás fluye.

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