Jueves, 16 de agosto, 2018 | 7:37 am

Trituradora de líderes



 

En algún momento se le llegó a considerar una figura presidenciable, con un prestigio envidiable, incluso entre sus compañeros.

Siendo el único senador de su partido, jugó un papel destacado. Sin embargo, hoy está ausente, sumido en el olvido.

Es por tanto, una persona que conoce desde dentro las entrañas del monstruo que lo engulle, la maquinaria que contribuyó a construir, y que luego políticamente lo “trituró” (¿para siempre?).

Seguro que ya saben que hablo del embajador dominicano en Washington, quien el viernes pasado dijo amargamente, a través de su cuenta de Twitter, que “en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no hay déficit de líderes,   sino ‘una maquinaria trituradora de líderes’”.

Y es una pena que así sea, porque es probable que haya frustrado la carrera de mucha gente valiosa.

Desde su fundación y hasta el año 2000, cuando celebró su VI Congreso Ordinario Profesor Juan Bosch, cuando aprobó convertirse en un partido de masas, el Partido de la Liberación Dominicana se caracterizó por la disciplina y por el comportamiento   básicamente correcto de sus miembros y dirigentes.

Empero, después de haber probado las mieles del poder (1996-2000) los morados jamás volvieron a ser los mismos.

El otrora partido de pequeñoburgueses buena gente, con sentido patriótico,  crítico acérrimo de la corrupción y la ineficiencia en el Estado, sufrió una metamorfosis.

A partir de ahora lo importante sería el poder, hacer fortuna  rápidamente, a cualquier precio, aunque para ello fuera preciso pasar por encima de la cabeza de otros  compañeros y ni hablar de aliados o contrarios.

Como un mutante, el PLD siguió aparentando  ser una cosa muy distinta al monstruo que era por dentro, y entonces el cáncer hizo metástasis.

El viejo lema de “servir al partido para servir al pueblo” se cambió por “servirme del Estado para hacerme rico lo más pronto posible”.

Y es así como se conformaron grupos que hasta hace poco lograban disimular sus contradicciones, capaces de  “lavar los trapos sucios dentro de casa”.

A mi entender, ahí está el origen de eso que José Tomás llama “maquinaria trituradora de líderes”, que sigue operando a toda capacidad.

Esta maquinaria ha destrozado  o disminuido  a dirigentes de la talla de César Pina Toribio, Radhamés Segura, Fernando Fernández, Euclides Gutiérrez, José Joaquín Bidó Medina, Rafael Alburquerque, Jaime David Fernández Mirabal, Juan Temístocles Montás, Bauta Rojas, Eduardo Selman, Felucho Jiménez, Domingo Jiménez, Julio César Valentín, Radhamés Jiménez y Lidio Cadet.

Es cierto que algunos de estos quedaron asquerosamente ricos,  con una fortuna que no podrían justificar ante sus hijos y menos ante la sociedad, pero políticamente están triturados o como dice un merengue “majao, majao”.

Hasta ahora solo Leonel Fernández se salva de ser aplastado totalmente por esa pesada maquinaria, pero si no se sacude es muy probable que también lo pasen por el trapiche. ¿Cuestión de tiempo?

German Marte

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