Domingo, 17 de junio, 2018 | 9:42 pm

Tiempo de izquierdas



En 1998, a escasos 8 años de la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la antigua URSS,  Hugo Chávez ganaba las elecciones en Venezuela.  Un político no convencional de origen militar, que en el año de 1992 había intentado el derrocamiento del presidente Carlos Andrés Pérez quien en ese momento encabezaba un gobierno plagado de corrupción y afectado por una creciente impopularidad. Era el primer triunfo electoral de lo que luego se denominaría “La nueva izquierda Latinoamericana”.

La izquierda latinoamericana seguiría imponiéndose en la región.  En el 2002 Ignacio (Lula) Da Silva lleva a su partido el PT (partido de los trabajadores) al triunfo electoral en Brasil, mientras en Argentina, en el 2003, llegaba al poder Néstor Kirchner luego de una sucesión de breves gobiernos.  Ya para el 2006 se agregarían los triunfos electorales de Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en el Ecuador, en tanto que Daniel Ortega en Nicaragua, con el FSLN, ganaría las elecciones en el año 2007. El Frente Amplio vuelve al poder en el 2010 con el ex guerrillero José (Pepe) Mujica en el Uruguay, quien a su vez sucedía a su compañero de partido Tabaré Vázquez.  En Paraguay el ex sacerdote Fernando Lugo llegaba al gobierno en ese país suramericano en el año 2008, aunque luego es derrocado en el  2012, en un juicio político sumario, orquestado por la derecha  desde el parlamento nacional.

Otros triunfos electorales de la izquierda Latinoamericana fueron el de Michelle Bachelet en Chile, más recientemente en 2014, con su “nueva mayoría”, y el de Dilma Russef, la sucesora de Lula en Brasil, quien acaba de ganar el cuarto periodo de gobierno del PT.  A Kirchner lo sucede su viuda Cristina Fernández quien cumplirá este año con su segundo periodo de gobierno.

Existen diferentes matices en la implementación de políticas públicas dentro de esta “nueva izquierda”, que va desde los más enfocados hacia las metas socialistas, como Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador, hasta los más moderados como Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Nicaragua.

A pesar de esto mantienen rasgos comunes que reafirman el carácter progresista de estos movimientos en su conjunto.   Dentro de estas se destaca el deseo de mejorar las condiciones de vida de la población más pobre desde el Estado, atravez de la inversión pública en Educación, salud y otros servicios sociales fuertemente desequilibrados por las políticas de libre mercado. Otra característica en común es la implementación de medidas anti neoliberales que tiendan a disminuir los niveles de desigualdad social y de pobreza, así como los esfuerzos por lograr una mayor cooperación e integración regional (UNASUR, ALBA, CELAC, MERCOSUR, PETROCARIBE), además de la voluntad conjunta de zafarse de las garras del imperialismo norteamericano.

La llegada del siglo 21 trajo para Latinoamérica estos tiempos de cambio, este tiempo de izquierdas como respuesta a toda una década-los 90’s- de dominio de la derecha política y del aplastamiento neoliberal en casi toda la región.

Esta nueva izquierda es también una izquierda diferente a la de los sesentas y setentas en donde primaba el elemento ideológico y en el que se solían practicar otros métodos de lucha y de actuación en pos del poder político.   Esta nueva izquierda persigue el logro de un estado del Bienestar que garantice una mayor equidad económica y social, que haga desaparecer la pobreza extrema y que permita una mayor participación popular en las decisiones públicas. Todo esto en plena convivencia con los sectores capitalistas y sus partidos políticos, manteniendo la vía electoral como mecanismo democrático para ascender al poder.

Chávez solía nombrar a estos procesos de equidad como “socialismo del siglo XXI”. Era una manera de relacionar la trayectoria de la “vieja izquierda”, cuyo objetivo era la toma del poder para construir el socialismo, con esta nueva izquierda, que en algunos procesos como el de la revolución bolivariana en Venezuela y el de la revolución Democrática y cultural en Bolivia, se dirigen hacia la construcción final del socialismo.

La crisis de los partidos políticos tradicionales, la corrupción rampante y la incapacidad de estos en la solución de los problemas fundamentales de la población, rebosó la copa de la tolerancia de estos pueblos, que organizados en  movimientos sociales (Como los círculos bolivarianos en Venezuela, los movimientos de los sin tierra en Brasil y las organizaciones indígenas en Bolivia) constituyeron la base para los cambios políticos que hoy conforman  estos nuevos gobiernos  progresistas y de izquierda. Estos movimientos sociales dirigidos por un liderazgo político emergente, constituyó el factor decisivo en la derrota de la derecha y posteriormente en la introducción y puesta en marcha del paquete de políticas anti neoliberales que se impuso después.

Hoy se está celebrando en la capital de Panamá la Cumbre de las Américas y paralelamente también se desarrolla la llamada Cumbre de los Pueblos. La primera ha sido escenario de los cambios políticos que se han operado en la región especialmente desde que el presidente Hugo Chávez hizo presencia por primera vez en la cumbre del año 2001. La segunda es una respuesta de los movimientos sociales a la temática impuesta en las primeras.

En la cumbre del año 2005, la nueva izquierda derrota las pretensiones de los EEUU de imponer el ALCA y en sustitución crean el ALBA, marcando así los cimientos de una nueva relación entre EEUU y los países de la región. La integración de Cuba por primera vez a esta cumbre, objetada durante mucho tiempo por los EEUU, es otro logro de la posición soberana de los gobiernos progresistas de la región, así como lo del rechazo unánime al decreto imperial que declaraba a Venezuela como una amenaza para los EEUU y que ha obligado a aquel país a emitir una declaración de retractación a penas horas antes del inicio de esta VII Cumbre de las Américas.

Nuevos vientos soplan por la región latinoamericana y el mundo. Las repercusiones de estos cambios políticos en la región han cruzado el océano y han alcanzado a Europa, donde la nueva izquierda del viejo continente ha logrado en Grecia arrebatarle el poder a la derecha y a su aliada la TROIKA, con el triunfo de Syriza, y en España, PODEMOS avanza vigorosamente colocándose en las encuestas como la primera fuerza política, asustando a la derecha política de España y de Europa, y golpeando duramente al bipartidismo imperante hasta entonces.

Estos nuevos tiempos de izquierda están dominando la agenda mundial y creando grandes cambios en la geopolítica global.  Mientras que aquí en nuestro país nos mantenemos al margen de estas nuevas corrientes, aferrados a un modelo neoliberal que cada día luce más desgastado e insostenible ante el incremento de las demandas sociales. Sin embargo, aunque con retardo histórico, en este país los procesos terminan siempre por llegar.  Estamos observando el comienzo de una crisis de los partidos políticos y como se están desarrollando algunos movimientos sociales, muchos de los cuales de manera espontanea.  Falta que emerja el nuevo liderazgo político, que bajo determinadas condiciones socio económicas, guie al pueblo organizado hacia su real independencia y soberanía.

José Manuel Félix -José M. Félix- José Ml. Félix

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