Qué le toca a cada uno



Con frecuencia escuchamos hablar de lo justo e injusto de las separaciones matrimoniales. El matrimonio, al igual que cualquier otra empresa, debe ser regulada por un acuerdo, pero solo quienes tienen una cantidad considerable de bienes materiales procuran hacer un acuerdo económico previo al enlace matrimonial.

El conglomerado de quienes hacen estos acuerdos, por lo regular, puntualizan los términos económicos y dejan en el entendido los temas morales, sociales o culturales, los cuales muchas veces ni siquiera entran dentro de una conversación.

Muchas de las conductas y responsabilidades que se desarrollarán dentro del matrimonio a lo largo de la vida simplemente surgen y los integrantes tratan de ir sorteando los obstáculos tan bien como pueden.

Muchas veces no pueden y la empresa del matrimonio se tambalea, frecuentemente es declarada en bancarrota y rompe los vínculos.

En ese momento, muchos dicen “el amor los junta y … los separa” porque el amor, paciencia, tolerancia y alegría se cansaron, y los participantes se dieron por vencidos. Todo esto está muy relacionado con el tema “acuerdos pre-matrimoniales”.

Si durante el noviazgo la pareja no acordó quién asumiría tal o cual situación, o si no hablaron de probabilidades cuando esa situación se presente, es muy frecuente que una de las partes quiera seguir las reglas culturales de su sociedad, pero no siempre la otra parte quiere asumirlo como tal.

Nunca es tarde para buscar soluciones, llegar a un acuerdo y sacar el matrimonio de la niebla y llevarlo a puerto seguro. Nuevas etapas donde todos los involucrados crecen en el amor, respeto, responsabilidad y autovaloracion.

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