Por la reinvención del Estado



Nicolás Maquiavelo, se ha dicho, es quien habla originalmente sobre el Estado. Luego surgieron distintas concepciones, como la “racionalista” de T. Hobbes y J.J.Rousseau, que dada la naturaleza del ser humano, según el primero, o de la sociedad, según el segundo, entendía que los seres humanos solo podían realizar su vida de entes racionales bajo la protección del Estado.

Otra concepción epocal sobre el Estado fue la planteada por Carlos Marx, que vincula la aparición de este aparato a la división de la sociedad en clases sociales y al dominio de una de ellas sobre las demás.

Sobre las funciones del Estado son muchas las posiciones y mayores aún las discusiones sobre sus límites. Friedrich Hayak, ya desde un contexto pasado, sostuvo en “Camino de servidumbre” la imposibilidad de que en torno al Estado la población pudiera lograr consenso sobre lo que el mismo debiera hacer.

En el marco actual la realidad del Estado se muestra más compleja. Por eso “las órdenes que emite el Estado no pueden hacerse cumplir plenamente” y es que “han declinado sus poderes” (AnderGurrutxaga. “El Malestar de la Democracia”).

Nuevos límites del Estado son derivados del predominio del mercado, de la supeditación de lo público a lo privado, y particularmente del fenómeno de la globalización, que ha puesto límites a la soberanía de los Estados nacionales. Todos estos límites inciden en el caso del Estado de la República Dominicana, y peor los que provienen de las características específicas de nuestras instituciones, y que en lo concerniente a nuestra principal instancia política han llevado a que sea denominada Estado “corrupto”, “clientelar”, “abultado”, “fallido”, “autoritario”, “neopatrimonialista” (dependencia del legislativo y judicial del ejecutivo), “macrocefálico” y “burocrático”.

Una sociedad como la nuestra, con tan amplia y diversa cantidad de problemas no puede ser conducida por un Estado con tantas limitaciones expresadas en las anteriores calificaciones.

Los desgastes, ineficiencias y cantidad de problemas, muchas veces inéditos, que presenta el Estado dominicano actual, obligan a luchar por su reinvención.

Una reinvención que suponga: 1) un nuevo concepto de administración pública, fundado en la equidad, transparencia y eficacia, anulador del clientelismo, 2) La ampliación de su representación social efectiva con vista a asegurar el interés general, 3) El establecimiento de instancias de participación popular que garanticen la deliberación y resolución democrática de los problemas y, 4) La constitución del Estado en una estructura cada vez más descentralizada y despersonalizada.

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