No siempre se triunfa

Por: Hugo López Morrobel

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21 marzo, 2017 12:02 am

Hugo López Morrobel
Hugo López Morrobel


El pueblo dominicano le ofreció un apoyo y seguimiento, nunca antes visto a una selección deportiva, como la expresada en el Clásico Mundial de Béisbol.

La integración fue tal, que se olvidaron por completo los graves problemas que confronta la sociedad en términos generales.

Y fue de tal magnitud que, incluso, aglutinó a una gran parte de la diáspora, en especial los residentes en Estados Unidos, que desde los más apartados estados de la Unión se dieron cita por miles en Miami y San Diego.

La caída del equipo en el aspecto ofensivo, a pesar de estar plagado de estelares de Grandes Ligas, fue el factor fundamental para que hoy no estemos en la semifinal del evento.

Todos y cada uno, desde el gerente Moisés Moisés Alou, el dirigente Tony Peña y todos y cada uno de los integrantes del equipo se fajaron de campana a campana, pero con ese “trabuco” quedó demostrado que en el béisbol nada puede darse por hecho, y que “la pelota es redonda y viene en caja cuadrada”, término al que se le echa siempre la mano, para hacer notar que en béisbol no hay enemigos pequeños, que un rival, por débil que aparente, puede dar al traste con la mejor de las selecciones.

Machado y Betances

La posturas de Manny Machado y Dellin Betances de integrarse a la selección es digna de un reconocimiento de parte de todos los dominicanos.

Son dos jugadores que debieron estar con los Estados Unidos, pero decidieron de forma firme y convincente integrarse al equipo quisqueyano.

Y no solo lo hicieron, sino que en el terreno de juego dieron el todo por el todo.

Esa actitud de ambos, definitivamente, merece la gratitud de todos.

Y para hacerlo, si no pueden venir al país a recibirlo, que se aproveche una serie entre los Orioles y los Yanquis, equipos en los que militan.

Pero que se haga, a nombre de todos los dominicanos agradecidos, por la decisión que tomaron, sin importarles las futuras posibles consecuencias.

RADARES…

Después de ingentes esfuerzos, por fin apareció en México, la camiseta que robaron a Tom Bradley,en elúltimo Súper Bowl, valorada sobre el medio millón de dólares.

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