Domingo, 21 de octubre, 2018 | 11:15 pm

Luna Calderón, paleopatólogo



La Escuela de Antropología de la UASD no ha mostrado mucho interés por sus grandes antropólogos, esta se enfoca en teorías de salón y figuras de ultramar.

Es un hecho que no le interesa la antropología física. Digo esto porque descubrí la obra del profesor Luna Calderón gracias a un contacto con el insigne profesor Alfredo Coppa (Italia) y gracias a algunos de los colaboradores del antropólogo dominicano que más ha practicado la paleopatología –ciencia de las enfermedades padecidas por personas o animales en la antigüedad, a través de vestigios hallados en los huesos, restos orgánicos e inmediaciones donde se hallan dichos restos–.

Aunque en varias biografías suyas aparece como médico, antropólogo y psicólogo, la verdad es que no se graduó de médico y no se estudiaba aun la carrera de Antropología en el país. Pero sí realizó serios y conspicuos estudios de Antropología Física en el Smithsonian Institution, bajo las órdenes del célebre profesor Douglas H. Ubelaker, encargado del departamento de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural de dicho instituto.

Fernando Luna Calderón fue de los fundadores del Museo del Hombre Dominicano, en 1973. Allí dirigió durante 30 años el departamento de Antropología; fue director del departamento de Historia de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña y, en 2000 fue designado director del Museo de Historia Natural.

Sus aportes a la paleopatología iniciaron en el Smithsonian Institution (Washington), donde trabajó con otros grandes precursores de la antropología física y arqueológica, los profesores Marcio Veloz Maggiolo y Renato Rimoli Martínez, este último uno de los primeros paleobiólogos dominicanos.

Un vistazo a sus labores científicas atestigua que el área de mayor dominio de su extraordinaria carrera de antropólogo físico fue la paleotatología.

En el año 1987, la Universidad Central del Este (UCE) publicó su Atlas de Patología Ósea, donde ofrece sus conocimientos de aquellas enfermedades de nuestra prehistoria latinoamericana que pueden ser estudiadas científicamente.

Sin embargo, sus más grandes aportes como antropólogo fueron escritos como informes, y permanecen sin publicar.

También trabajó o dirigió las excavaciones de rescate de los héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, quienes viajaron en una expedición desde Cuba para enfrentarse a la dictadura trujillista. De un total de 67 osamentas halladas, 40 pudieron ser identificadas.

En cuanto a lo arqueológico, realizó excavaciones en Cueva de Berna, en la provincia de Pedernales, en el ingenio Diego Caballero, de Nigua; y en las ruinas de San Francisco, que fue el primer acueducto de la ciudad de Santo Domingo.

En la 1.ª Jornada de Antropología del Museo del Hombre Dominicano (1986), dio a conocer su estudio “El cementerio de La Isabela, primera villa europea del Nuevo Mundo”. Escribió numerosos artículos pendientes aun de compilar.

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