Los asuntos de la JCE no son de “rookie league”



La semana se inició con la Junta Central Electoral (JCE) como tema noticioso de principalía, marcado por un informe relativo a una evaluación de los equipos usados en las elecciones del año 2016 para el registro de concurrentes y escrutinio de los votos, elaborado por la Dirección de Informática de ese órgano, a cargo de Miguel Ángel García.

Y como un escarpelo, instrumento que en manos expertas de un cirujano se usa para cirugías, disecciones anatómicas, autopsias y vivisecciones, el informe filtrado a la prensa refiere que a pesar de que fueron invertidos US$39.7 millones en los equipos, los mismos no están aptos para ser usados en procesos futuros.

Pero, al parecer, el “cirujano informático”, inadvertidamente, dejó correr el instrumento un poco más de lo deseado, al punto de que cuestiona la legitimidad de los comicios y pone en igualdad de condiciones a los funcionarios de elección indirecta, tal es el caso de los miembros del órgano electoral.

Deja, además, interrogantes, como ¿por qué se filtra antes de ser conocido por el pleno? ¿Quién es Miguel Ángel García? ¿Por qué le renunció al pasado presidente de la JCE, Roberto Rosario Márquez?

¿Qué ha pasado a partir de su regreso a la Dirección de Informática? ¿Se han producido cancelaciones de técnicos? ¿Ha sido la tradición el despido de técnicos? ¿Existen resentimientos? ¿Hay que borrar la “Era de Rosario Márquez”?

De todas esas preguntas, de pocas se tienen respuestas. Una, que ciertamente García le “renunció” a Rosario Márquez, retornando a la posición con el arribo de los miembros que entraron hace un año; y otra, que se han producido cancelaciones de técnicos.

Todavía los datos son escasos. Los principales actores están como los buenos boxeadores que en los primeros rounds de sus peleas estudian minuciosamente al oponente.

El presidente de la JCE, Julio César Castaños Guzmán, ya se adelantó a establecer que el informe no cuestiona la legitimidad de los comicios de 2016 y que el pleno de esa institución se reunirá “oportunamente” para decidir acerca del mismo; mientras que Rosario Márquez dijo que responderá en su momento a todas las inquietudes que se presenten sobre los equipos comprados a la empresa Indra Sistemas S. A.

El pasado presidente del órgano electoral hizo transformaciones que afectaron egos e intereses, creándose amigos y enemigos, locales y del exterior, por lo que no resultaría extraños recibir ataques ahora que está fuera del poder.

Entre sus enemigos los hay que coyunturas especiales los han colocado como jugadores regulares en la “mayor league” de las esferas de poder del país, sin que cuenten con números para ser estelares debido a que son de medianía.

Lo que estará verificándose en la lucha por el poder en lo que resta del cuatrienio 2016-2020 no es un asunto de “rookie league”, sino de profesionales que “atrapen bien la pelota y tengan buen promedio al bate”. Y en lo que respecta a la JCE, el “umpire” apenas ha cantado “play ball”.

Quienes conocen a Rosario Márquez consideran que, de seguir el escarceo con los equipos informáticos, saldrá de las gradas a la arena en condición de gladiador. Ya lo dijo el legendario beibolistaYogi Berra, que el “partido no se acaba hasta que no termina”.

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