Jueves, 15 de noviembre, 2018 | 4:42 pm

La gran marcha



Hoy escribo con una alegría profunda. Con la satisfacción del deber cumplido. Ciertamente es muy placentero sentirse parte de la historia, de la lucha por un mejor país, parte de una lucha cuyos resultados se verán más temprano que tarde, y “eso es lo que siento yo en este instante fecundo”, (como dijera la chilena Violeta Parra).

Escribo pues desde la esperanza, confiado y consciente de que hoy está más cerca el fin del reinado de la impunidad en República Dominicana.

Los del domingo fueron los mejores 10 mil pasos de mi vida.
Siempre he sostenido que los corruptos no son invencibles, pero si acaso quedaba alguna duda, el domingo quedé más convencido aun de esa verdad.

La “Marcha del Millón” ha sido, sin dudas, la más grande demostración cívica del pueblo dominicano.

Cientos de miles de ciudadanos hartos de corrupción, como el caso Odebrecht, salieron a desafiar el sol y la lluvia al grito de “Fin de la impunidad” y “¡Los corruptos a la cárcel!”, sabiendo que esa no era una consigna cualquiera, sino una especial que va -como una flecha- directamente al centro del poder.

En su proclama, la Marcha Verde levantó el dedo acusador contra el presidente Danilo Medina y el exLeonel Fernández, a quienes sindica como “los principales artífices y responsables en la actualidad del régimen de robo de los recursos públicos”.

Estoy seguro de que la parte sensata de quienes están en el poder debe estar reflexionando sobre la contundencia de esta marcha y lo que significa la masiva participación de gente de todo el país y de diferentes estratos sociales y simpatías políticas.

Solo la miopía, la arrogancia o el miedo a la ira de una masa consciente y en marcha podrían explicar que el Gobierno cometiera la locura de pagar una portada falsa en todos los diarios para resaltar los “Grandes Logros Dominicanos 2012-2018”.

El Gobierno estaba consciente de cuáles serían la noticia y la foto de portada de todos los diarios de este lunes y, por eso, para bajar el impacto de la Marcha del Millón, pagó por una portada falsa (que es como técnicamente se llama a esta publicidad en portada, pero que no forma parte del cuerpo del periódico, es algo que normalmente hacen los supermercados).

Un vano intento de tapar el sol con un dedo, pues nadie se ha detenido a leer la propaganda oficial sobre un lúgubre fondo negro; de manera automática el lector inteligente la ha obviado y ha pasado a la verdadera portada de su diario favorito, donde inmancablemente salió la foto de la “Gran Marcha”, como merece ser llamada.

La única diferencia entre uno y otro ha sido el tamaño, pero la foto principal ha sido la misma, ya que se trataba de la actividad más multitudinaria jamás registrada en el país.

Estoy seguro de que miles y miles de dominicanos que no pudieron ir a la marcha se sienten tan regocijados como todos los que marchamos demandando el fin de la impunidad y que los ladrones de la cosa pública devuelvan los millones que se han robado.

Quizás suman más quienes no fueron que los que asistimos, pues aquí hay un pueblo sediento de justicia.

Parafraseando a la argentina Evita Perón, debemos decir que “no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos”, y el pueblo dominicano despertó, está de pie y sin que nadie lo presione ni le pague nada, como hacen los partidos corruptos. Se ha puesto en marcha para decir basta de corrupción e impunidad, y eso es motivo más que suficiente para sentirnos alegres y esperanzados.

Publicidad