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La cuestión ideológica en “Over”

Al contrastar la obra de ficción de Marrero Aristy, que constituye una profunda crítica de la realidad económica y social del país de los años 30, con su decisión vital de incorporarse a la burocracia del régimen trujillista, nos encontramos con una cruda ambigüedad o paradoja.

El ideal de redención se congela en la ficción, mientras que el compromiso liberador se va a desvanecer éticamente en el plano de la vida real. Sus ideales socialistas de primera juventud se esfumaron.

La escritura que se contrasta, como afirmación de la continuidad de aquel ideal, escritura que ya no trilla los caminos de la ficción, no resiste un análisis profundo en esa misma dirección liberadora.

Concuerdo parcialmente con Andrés L. Mateo y Médar Serrata al resolver el supuesto contrasentido o paradoja del significado cuestionador de “Over”, desde el punto de vista social e ideológico, con la trayectoria de servicio a la dictadura de su autor, aduciendo que se mantuvo vigente, a pesar de ello, el espíritu rebelde y el ideal socialista del discurso novelístico, y que la presencia de Marrero Aristy en el aparato del Estado trujillista fue conflictiva y utilizada por el tirano para dar aparentes visos de apertura democrática en sus cuadros y estructura políticos, así como en su filosofía de Gobierno.

El escritor fue el mediador y negociador, por designación del Estado, entre las posiciones de derecha de la dictadura y las de izquierda de los militantes socialistas de entonces.

En su ensayo sobre la presencia de Trujillo en “Over” Serrata (2009) sustenta que el ingreso de Marrero Aristy al aparato del Estado, con el cual sostuvo siempre una relación precaria y conflictiva, ha sido un problema persistente para la crítica, que ha intentado resolver lo que percibe como una contradicción insostenible, es decir, el que un escritor de profunda sensibilidad social acabara por convertirse en propagandista de una dictadura de derecha.

Considera, que los sentidos de la novela se nutren de esa contradicción, y que debe en parte su poder desestabilizador precisamente a la fisura que abre en el discurso trujillista. “Over”, sugiere Serrata, invierte el sistema mitológico del trujillismo al estructurar una visión distópica de la realidad que encuentra su expresión en el lenguaje violento, desgarrado, de Marrero Aristy.

La persistencia posible de esos ideales de justicia en la conciencia de Marrero Aristy, sobrellevada con el servicio a una de las más sanguinarias dictaduras personalistas de la historia de Latinoamérica, podría haber generado en el escritor y político una suerte de crisis de identidad y de ambivalencia existencial, más allá de una lucha solitaria en el plano ideológico.

La cuestión estriba en que la obra de ficción y la metáfora de la desolación, la pobreza y la explotación contenida en esta, si bien contrasta en su lenguaje, en tanto que estructura digresiva frente al discurso político de la maquinaria ideológica trujillista de los primeros ocho años, no será estandarte simbólico de la oposición al régimen, mucho menos, cuando el autor asume posiciones importantes en la administración de un Estado represor, corrupto y asesino, encarnado en la omnipresencia y en el férreo poder del tirano.

Podría haber bastante de ilusorio en asumir que existan razones para considerar que las grandes causas sociales y las luchas rebeldes siguieron siendo más que reminiscencias o que haya habido una consciente reasunción del tono de denuncia propio de “Over” en las postrimerías de la relativamente corta vida de Marrero Aristy, a pesar de haber caído en desgracia con el régimen en 1957, en razón del contenido de un informe burocrático sobre la situación particular de trabajadores cafetaleros.

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