Jueves, 20 de septiembre, 2018 | 3:06 pm

En este momento



¿Soy la persona que soñé hace 20 años? ¿Estoy en el lugar al que aspiraba? ¿He cumplido mis metas?
En estos días de descanso a mi cerebro le ha dado por pasar balance y analizar si estoy donde quiero estar.
El resultado ha sido de lo más interesante. He rememorado esas ideas de juventud que han madurado, ahora prefiero el diálogo al enfrentamiento, escuchar antes que hablar y sobre todo ponerme en el lugar del otro. Pero sigo manteniendo los mismos ideales y valores, solo que los defiendo de otra manera.

Hubo una época en la que salir, conocer gente, estar en el medio era algo que me llenaba de energía.

Ahora mi energía prefiere quedarse en casa y rodearse de esas personas que me nutren. Mis sonrisas son más sinceras, huyo de quienes me quitan vitalidad y selecciono mis momentos. Pero me sigue fascinando conocer gente nueva que me enseñe y me rete a avanzar. Sobre todo gente joven en quien veo mis propios sueños y a quienes aporto un poco de experiencia. Juré que no iba a volver a estudiar.

Después de la universidad mis neuronas querían libertad. Ahora devoro todo lo que me llega, me anoto a todos los cursos que puedo y me siento libre aprendiendo. Me miraba en el espejo y solo veía defectos. Ahora mis defectos conviven conmigo y equilibran lo que soy.

Ya no quiero cambiar, me acepto y eso irradia un mensaje que hace que los demás también lo hagan. Eso me da paz.

Respondiendo a las preguntas del inicio. Sí soy la persona que aspiraba a ser. Estoy donde quiero estar, pero sigo avanzando con más ganas si cabe.

No he cumplido todas mis metas, vamos ni la mitad, solo que ahora simplemente no me importa.

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