Lunes, 17 de diciembre, 2018 | 1:37 pm

El legado Dessalines es de muerte (y II)



Qué fue lo que se vivió en esa triste época de nuestra historia, hablamos de abril de 1805, cuando este libertador de los haitianos, Dessalines, quiso infundir su odio hacia los habitantes franceses en la parte oriental de la isla y todo el que se le parecía o hiciera causa común con ellos.

Dessalines mantuvo por 23 días en estado de sitio a la ciudad de Santo Domingo, donde General Ferrand se mantuvo firme y no permitió que los invasores penetraran a la pequeña ciudad, sufriendo grandes bajas; luego de este estado, el libertador haitiano se retiró por el Cibao, donde la sangre y estupro le acompañaban por su paso.

Ahí fue donde se desarrollaron las más grandes atrocidades, de donde proviene el nefasto recuerdo del Degüello de Moca, que no solo fue allí, también en Santiago y otras localidades, que a fuerza de bayoneta, cuchillos y fuego se hicieron todas las salvajadas posibles en contra de nuestro pueblo, Santo Domingo.

Narra Gaspar Arredondo y Pichardo que en Moca el 3 de abril de 1805, estaban reunidos en la iglesia y la plaza, hombres y mujeres de todas las clases y edades, pensando ellos que el invasor que pasaba por allí les daría algún indulto “o gracia a favor de ellos, y el indulto fue degollarlos a todos luego que se verificó la reunión prevenida, como a ovejas encorraladas.”

Arredondo y Pichardo describe que los invasores habían pasado cuchilla a todo viviente… “que de todas las mujeres estaban en la iglesia, solo quedaron con vida dos muchachas que estaban debajo del cadáver de la madre,… se fingieron muertas porque estaban cubiertas con la sangre que había derramado el cadáver que tenían encima…40 niños degollados y encima, del altar una señora de Santiago, doña Manuela Polanco, mujer de don Francisco Campos… que fue sacrificado el día de la invasión y colgado en los arcos de la Casa Consistorial, con dos o tres heridas mortales…” (pag. 153, Invasiones Haitiana de 1801, 1805 y 1822 de Emilio Rodríguez Demorizi)

En esos mismo términos se refiere el historiador nacional, José Gabriel García en su Compendio de la Historia de Santo Domingo, amplia describiendo: “I no conforme Dessalines con las atrocidades que Cristobal había cometido en Santiago, hizo también alarde de barbaridad… haciendo fusilar a cuatro sacerdotes venerables, los padres Lima, Puerto Alegre, Basarte y Ortega, que se tiró al rio Yaque para morir ahogado; y dando fuego a la ciudad con sus propias manos, al despedirse de ella el 6 de abril…”

“…no fue este el único hecho horroroso consumado en las jornadas que emplearon para llegar a Esperanza…donde permanecieron dos días, mientras las tropas pasaban el rio en canoas, que en esos dos días, los más terribles de todos, sufrieron martirio, en sus años mas floridos, varias niñas inocentes que no tuvieron la precaución de asociarse a jóvenes de su amistad que pudieran preservarlas como esposas suyas, de verse impelidas por la soldadesca haitiana a los más brutales excesos y a las acciones más vergonzosas.”

Y todas esas maldades, violaciones y desgracias se repitieron en Monte Plata, Cotui, San Francisco de Macorís, La Vega, San José de las Matas, hasta Montecristi, que no estaba en ruta de Dessalines fue víctima de las crueldades de este personaje.

Esto es un resumen de triste recordación que pasaron nuestros antepasados para la fecha ya mencionada, por los historiadores tanto dominicanos como haitianos. Que si fueron 500 o más personas, para nosotros es lo de menos, lo malo es que sucedieron hechos horrendos por parte del libertador haitiano en desgracia de los pobladores del Cibao.

Por esos hechos y otros más, para nosotros es una afrenta, insulto, hacer o permitir un homenaje en República Dominicana a Dessalines, sinónimo de Dolor, Sangre y Muerte para el pueblo dominicano.

@RamonLoraR

Ramón Lora

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