Miércoles, 15 de agosto, 2018 | 2:35 am

El aborto en tres causales: entre el derecho de las mujeres y la indiferencia



En la madrugada de un día de enero siete  hombres penetraron a una casa de familia en Villa Tapia y violaron a una joven estudiante…  si hubiera quedado embarazada ¿habría tenido que parir al hijo de siete hombres?

A Rosaura Almonte Hernández (Esperancita)  de 16 años y embarazada, le detectaron leucemia. Sin embargo, esta adolescente en plena primavera de su vida murió al no recibir el tratamiento médico adecuado.   Todavía su madre, Rosa Hernández, espera que la justicia dominicana determine quienes mataron a su única hija: ¿la presión de la Iglesia Católica?,  ¿un mal manejo médico?, ¿ambos?

(A veces, cuando reflexiono en lo que le ocurrió a Esperancita, pienso en las hijas de las y los congresistas: si una de sus niñas queda embaraza y también se le desarrolla un cáncer, ¿la dejarían morir?).

Uno de los casos que más me ha marcado como periodista es el de las tres niñas que eran violadas por su papá. La entrevisté a las tres y a la madre.  La mayor quedó embarazada. Cuando hablaba no me miraba a la cara. Recuerdo que tenía el pelo lacio, largo  y negrísimo. “Me amenazaba con golpearme  y matar a mi mamá”.  No quería el producto de ese incesto. Pero no tuvo otro remedio. Lo rechazó desde que nació. Y sí, es que no debe ser fácil:  parir al hijo de tu papá que te violó. No, no ha de ser fácil.

Pero para los diputados y diputadas del Congreso Nacional, estas historias que se cuentan por miles en nuestro país, no existen o le saben a nada.  Cada piedra que colocan para detener la aprobación del Código Penal es un acto de traición y de desprecio a la mujer dominicana, la misma que es la mitad de la votación que registra el padrón electoral.

El Código Penal debe estipular  claramente tres causas para que la mujer, apoyada en sus derechos, pueda acceder a un aborto seguro: cuando el embarazo pone en riesgo su  vida; por malformaciones del  producto incompatibles con la vida y cuando el embarazo es producto de una violación sexual o incesto.

En diciembre de 2016 el presidente Danilo Medina devolvió por segunda vez al Congreso Nacional el Código Penal “es cónsono  con los valores predominantes en la sociedad dominicana, el establecimiento de excepciones a la penalización del aborto cuando la vida de la madre corra peligro, cuando el embarazo fuese el resultado de una violación o incesto o cuando se determinase clínicamente que el feto contiene una malformación que haga inviable la vida del concebido” escribió el mandatario en una comunicación sin desperdicios.

“Se trata de circunstancias extremas, lamentablemente, pero que ocurren en la vida diaria, a lo cual nosotros, como representantes legítimos del pueblo, debemos dar respuestas de conformidad con la Constitución y con nuestros propios valores”,  apuntó  Medina que con su gesto de haber devuelto en dos ocasiones un Código Penal que castiga el derecho de la mujer e impone un arcaico punto de vista, demuestra más sensibilidad  y conocimiento de la realidad de las mujeres que los inquilinos del Congreso Nacional.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua define la palabra pusilánime como “falta de ánimo y valor para tomar decisiones o afrontar situaciones comprometidas”. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Publicidad