Miércoles, 19 de septiembre, 2018 | 3:42 pm

Chile termina con sistema electoral de la dictadura de Pinochet

Chile Electoral Reform


SANTIAGO, Chile.-En una histórica y maratónica jornada el Senado chileno aprobó terminar con el sistema electoral legado por la dictadura militar y lo reemplazó por uno proporcional moderado, además de aumentar el número de parlamentarios.

La reforma fue aprobada por 24 votos a favor, tres en contra y siete abstenciones y estará vigente para las elecciones parlamentarias de 2017. El cambio fue posible por el apoyo de tres legisladores centroderechistas, en una sesión que se prolongó por 21 horas.

El cambio ya fue aprobado por los diputados en agosto de 2014 por 86 votos a favor, 26 en contra y dos abstenciones. Varias indicaciones serán analizadas por una comisión conjunta de diputados y senadores.

“El cambio del sistema binominal es sin duda un avance enorme”, dijo la presidenta Michelle Bachelet, que agregó que el nuevo modelo “nos va a permitir tener una mejor representatividad y tener más y mejores ideas en el parlamento”. Desde el retorno de la democracia en 1990 los sucesivos gobiernos de centroizquierda intentaron sin éxito modificar el sistema.

“Esto permite dar un salto a nuestra democracia, que permite después de 25 años terminar con un sistema electoral único en el mundo y que, por supuesto, hizo mucho daño a la democracia chilena”, dijo el ministro del Interior Rodrigo Peñailillo.

El llamado sistema electoral binominal fue instaurado por el régimen del general Augusto Pinochet hace 25 años y trastocaba los resultados de las votaciones en las urnas para favorecer la existencia de dos grandes bloques políticos y dejaba fuera del Congreso a los grupos pequeños y a independientes.

Técnicamente el binominal exigía que una de las dos listas que competían por igual número de cupos debía doblar en votación a sus adversarios para ganar los dos sillones. Si obtenía un 66% de los sufragios perdía un curul.

La presidenta del Senado, Isabel Allende, hija del derrocado presidente Salvador Allende, dijo que la reforma “puede significar más competencia y que no haya un resultado predeterminado, por lo tanto estamos ampliando la democracia”.

El Senado también aprobó cambiar los distritos, aumentar de 120 a 155 los diputados y de 38 a 50 los senadores y que al menos el 40% de los candidatos de una lista o pacto deben ser mujeres. Para el senador de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente, Hernán Larraín, el proyecto “le regala a la Nueva Mayoría) la coalición de centroizquierda), por la forma en que están estructurados los distritos y le número de parlamentarios por distritos, en orden de 8 a 10 parlamentarios, y eso es realmente grotesco e injusto”.

El senador centroderechista Alberto Espina criticó el costo que significará mantener a más diputados y legisladores.

El cambio de sistema electoral y el aumento de los parlamentarios se da en el marco de un escándalo sobre el financiamiento de la política, luego que se revelarán correos electrónicos de senadores conservadores que pidieron y en algunos casos recibieron millonarias ayudas económicas para sus campañas, violando la ley electoral, de parte del grupo económico Penta, que controla bancos y sistemas de salud privados, y que es investigado por defraudar cantidades millonarias de impuestos.