Viernes, 21 de septiembre, 2018 | 7:25 am

¿Aún preguntas?



He explicado numerosas veces lo esencial del derecho que toda persona tiene a ser católico, evangélico, budista, musulmán, no creyente, satánico, etc.

Así pues, practico la tolerancia pero aborrezco la estupidez.

Asimismo, como creyente, creo también en los milagros y en la capacidad que tienen algunas personas de sanar a otras.

Ese don lo tenía, entre otros, el padre Emiliano Tardif.

Hay varias citas bíblicas que se utilizan para ilustrar que ese don puede ser transmitido como regalo divino, como por ejemplo:

Mateo 10: 8 “Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente”.

Lucas 10: 9 “Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganles: El reino de Dios ya está cerca de ustedes”.

Ahora bien, esa misma biblia nos dice en Mateo 10:16 “Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas”.

Y ahí es donde se debe hacer un alto, no pecar de ingenuo y preguntarse:

¿Quién es este Joshua?

Si realmente posee el don de la sanación ¿qué necesidad hay de hacer un despliegue de recursos y una demostración de boato para hacer el bien?

¿Ese despliegue es parte del lavado de cerebro necesario para luego pasar la cubeta de las donaciones, tal y como se reportó en el evento en el estadio olímpico?

¿Es así como logra que con una iglesia fundada en 1987, en un país tan pobre como Nigeria, ya para el año 2011, Forbes le calcule una fortuna de 15 millones de dólares?

Como si fuera poco ¿por qué las “curaciones” son selectivas? ¿Por qué se selecciona a los “curables”?

No parece justo que a uno le toque y a otro no ¿verdad?

Para ponerle la tapa al pomo, todo parece indicar que él o las personas que llevaron al pastor Joshua a República Dominicana, tienen muy buenas conexiones con el gobierno, pues el recibimiento en el aeropuerto y la cantidad de escoltas fueron dignas de un mandatario.

Y qué decir de la visita al presidente de la república.

Ahora bien, resulta curioso que a un hombre que hace milagros se le olvidara 1 Corintios 15:33 “No se dejen engañar: las malas compañías corrompen las buenas costumbres”

En fin, que sinvergüenzas hay en todas las religiones y creencias, y este sujeto definitivamente es uno de ellos.

Defensores tendrá siempre, a ellos hay que recordarles esta frase:

“Responder a lo obvio es alimentar la estupidez del que pregunta.”

ELÍAS BRACHE

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