¿Así se defiende a Duarte?



Han sancionado al locutor Álvaro Arvelo, impidiéndole expresarse en radio durante 21 días. ¿Así es que se defiende a Duarte?

¿En un proceso a puerta cerrada, sin derecho a defensa, con dos leyes y un reglamento de las dictaduras de Trujillo y Balaguer, apenas retocados en democracia en 2005?

La sanción escogida no está normada en ninguna parte, nadie puede saber con qué criterios se establecieron las faltas ni con cuál método calcularon los días de prohibición.

En varios “considerando”, la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía se basó en un reglamento que ya no está vigente.

En una democracia las opiniones se debaten, las injurias van a juicio… pero no puede haber inquisición.

Esta es la misma Comisión, inventada en regímenes autoritarios para censurar y perseguir, en cuyas narices la radio, la televisión y los espectáculos degradan a la mujer como objeto de la dominación machista, se exacerba la violencia, se pregona la segregación racial… todo lo imaginable siempre que no se usen “palabras soeces” o un poderoso no se sienta ofendido.

Esa Comisión, digámoslo, de origen antidemocrático, hace rato que nadie sabe para qué sirve a la convivencia democrática, ni siquiera con el remiendo reglamentario de 2005.

También habría que preguntarse dónde estaban los representantes de la moral pública dominicana, cuando a lo largo de casi 20 años el señor Arvelo ha propalado agresiones, insultos y descalificaciones a quien ha considerado conveniente.

Digamos más: Arvelo se convirtió en un modelo que muchos han replicado. El insulto, el maltrato y la violencia se han vuelto moda en el “ejercicio de la opinión”.

La razón de que esto sucediera hay que preguntarla a los políticos y empresarios que han sido parte de ese cambalache, unas veces perjudicados, muchas otras beneficiados. ¿Miedo, extorsión, chantaje, complicidad?

Por último, cabe reflexionar seriamente en esta sociedad en la que casi nadie ha recordado el Bicentenario de Sánchez, en la que hasta hace poco la casa natal de Duarte era una ruina, la casa de Mella un billar, y en que Balaguer es “padre de la democracia” y Santana está en el Panteón de la Patria al lado de los héroes que mandó a fusilar, ¿qué significa “profanar al Padre de la Patria”?

Para mí Arvelo y lo que él representa son la antinomia del ejercicio constructivo de la opinión pública, y sin duda llamar “canalla” o “charlatán” a Duarte es inaceptable, pero al leer la resolución contra Arvelo resulta increíble que en pleno 2017 los términos “homosexual” (una legítima opción de vida personal) y “depresivo” (un padecimiento psíquico) sean tratados por la institución estatal como “palabras desconsideradas, irrespetuosas y afrentosas”.

Con ello, en lugar de defender al Padre de la Patria, paradigma de la justicia, el Estado dominicano, a través de la famosa Comisión, sigue exaltando la versión Trujillo-balaguerista que erige a Duarte como una simple figurita para venerar hipócritamente, violando las leyes y sosteniendo la moral más reaccionaria y discriminatoria.

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