Amor de pareja



Cuando una pareja unida románticamente decide vivir bajo un mismo techo, generalmente lo hace porque se ama y quiere compartir su vida.

Se juran amor eterno y suponen que vivirán felices por siempre. La mayoría entiende que cualquier trastorno o impase que pudieran tener como novios se manejará con mayor facilidad y resolverán muchos inconvenientes después de vivir juntos.

Estas creencias están basadas en la ilusión que va de la mano con la vida junto a la persona que amamos.

La realidad es que al convivir comenzamos a descubrir al otro en toda su dimensión y probablemente no todo nos agrade, las fricciones pueden comenzar a aparecer rápidamente o más tarde. Lo que nos parecía gracioso desde lejos puede parecernos molesto de cerca y enfadarnos.

Las responsabilidades adquiridas pueden afectar nuestro humor y muchos cambios más nos llegan a desencantar y desilusionar.

Lo importante es que existe algo que se llama amor que mueve a considerar todo lo anterior y a sobrellevar situaciones, costumbres, actitudes que finalmente hacen que ambos apelen a la comprensión para vivir juntos y en la mayor armonía posible, que este amor crezca y se fortalezcan esos vínculos que hacen que las personas se sientan más plenos, estables, tranquilos y que aprecien la vida en pareja.

Mantenerse enamorados y amándose después de unidos o casados no es difícil.

La clave es recordar siempre las siguientes palabras y actuar en consecuencia: afecto, conciencia, decisión, comunicación, responsabilidad, compañerismo, apoyo, respeto, comprensión, fidelidad, romanticismo, sensualidad, complicidad.

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