Sábado, 22 de septiembre, 2018 | 2:44 am

Una aclaración necesaria a un viejo amigo sobre mis artículos



Un amigo de muchos años me llamó ayer para quejarse por las dos entregas anteriores, que tratan sobre el manejo de la Federación Dominicana de Béisbol (Fedobe).

En su llamada, que la considero irrespetuosa, donde incluyó varios chantajes, me dijo que escribo así por diferencias personales que tengo con Héctor-Tito-Pereyra, presidente de Fedobe.

Le aclaro a ese amigo, que prefiero no revelar su nombre, y a cualquier otro que así lo considere, que si algo tengo que reconocerle a Pereyra es que pese a todas las columnas que he escrito sobre su gestión en Fedobe, nunca me ha llamado para reclamarme nada, nunca me ha desmentido, nunca me ha faltado el respeto y cada vez que coincidimos en una actividad me saluda con gran afecto.

Pues ambos entendemos que no se trata de un asunto personal.

Pereyra reconoce que nunca he escrito una línea sobre la situación de Fedobe buscando prebendas, sino por convicción, debido a que llegué al béisbol desde que tenía nueve años edad y me duele que siendo el deporte insignia del país no esté en el lugar que merece tanto nacional como internacionalmente, exceptuando las Grandes Ligas.

Mi dilecto amigo debe entender que no todos podemos ser parte de los 32 compadres de Pereyra que presiden las asociaciones y quienes quizás lo mantendrán al frente de la Federación hasta la eternidad.

Hoy puede ser Tito, pero mañana, puede ser quien sea que dirija el béisbol en el país y si veo que lo hace mal, siempre estaré presto a hacer una critica constructiva, por el bien del deporte que más representa a los dominicanos.

Pues el día que sabiendo que las cosas están mal y las callo por conveniencia presente o futura, es preferible que deje este oficio.

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