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“Morena”, un movimiento que mutó a partido y llegó al poder

SANTO DOMINGO.-Yeidckol Polevnsky es una política mexicana que durante muchos años fue conocida por sus posiciones verticales al frente de una de las principales asociaciones empresariales de ese país.

En el ejercicio de sus funciones conoció a un hombre que, siendo gobernador del Distrito Federal, le mostró racionalidad en la administración de los recursos públicos y que en sus confrontaciones con el sector empresarial siempre asumía la postura de: mejores precios para los contribuyentes y que se abstuvieran de ofrecer sobornos.

Esa contraparte era Andrés Manuel López Obrador, quien lo sedujo por esa conducta tan atípica para los políticos mexicanos.

Polennsky quedó impresionada por la honestidad con que manejó los asuntos públicos de los que ella, como empresaria, tenía conocimiento y por eso decidió dar un paso al frente y acompañarlo cuando este intentó obtener la Presidencia en 2006.

Andrés Manuel López Obrador y Yeidckol Polevnsky.

Ese proceso constituyó una gran desilusión para muchos de los que acompañaron a López Obrador, pues aun dicen haber sido víctima de un gran fraude electrónico por parte del entonces gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Pero ese sentimiento momentáneo se transformó en coraje y aunque poco a poco fueron saliendo de la plataforma política que sustentó hasta entonces a López Obrador, el Partido Revolucionario Democrático (PRD), sus ansias por cambiar la sociedad mexicana fueron derivando en movimientos sociales.

Con el pasar del tiempo, esos movimientos sociales atravesaron por profundos procesos de reflexión y discusión, hasta finalmente convertirse en un partido político, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que con cuatro años de fundado llevó al poder a López Obrador.

Yeidckol Polevnsky, hoy presidenta y secretaria general de Morena, es probablemente la figura partidaria de más influencia en el país azteca y la que tiene sobre sus hombros la conducción del partido que deberá sustentar los cambios políticos que desde el Congreso y la sociedad pretende la nueva camada que a partir del primero de diciembre dirigirá México.

En una visita al periódico EL DÍA, Polevnsky contó su visión del México al que aspira y sus esperanzas de que bajo la dirección de López Obrador la ética política se imponga.

“El partido para nosotros no es un fin. Es un medio para alcanzar el fin, que es el cambio verdadero del sistema político”, señala.

Explica que habla de “cambio verdadero”, porque Vicente Fox, el primero que desplazó al PRI del poder cuando llevó a la victoria a su Partido Acción Nacional en 2000, fue un cambio terrible. “La reversa también es un cambio, pero nos lleva para atrás”, puntualiza para describir el período gubernamental 2000-2006.

Partido movimiento

Yeidckol Polevnsky muestra una discursiva muy práctica, quizás derivada de sus raíces empresariales, pero al conversar demuestra que se ha curtido en la política.

Recuerda que entre ellos debatieron mucho la idea de convertirse en partido político, proceso en el que los intelectuales jugaron un rol importante.

“Muchos no querían que fuéramos partido, pero vimos que si nos quedábamos solo como movimiento no podríamos lograr los grandes cambios a los que aspiramos”, explica
Señala que ya tenían la referencia de López Obrador y su quehacer en la administración pública y por eso tomaron la decisión.

“Nos comprometimos a que no seríamos un partido como los demás”.

Cuando se le pregunta qué es un “partido movimiento” responde que es aquel que no renuncia a la base de su creación y mantiene su accionar social.

En esa parte de la conversación interviene Héctor Díaz Polanco, un antropólogo y sociólogo nacido en República Dominicana, pero que se ha radicado como un regio intelectual en México, quien encabeza la Comisión de Ética de Morena, cuya creación fue condición previa a ser partido.

Clase media

Explica que el partido-movimiento mantiene su cercanía con la gente y recoge reivindicaciones de grupos populares, donde además la parte ética tiene un lugar cimero.

“Abrimos las ventanas a la sociedad y dejamos que entre el aire fresco de la ética y la honestidad”, puntualiza.

Polevnsky hace la acotación de que se les decía en forma despectiva que eran un partido “clasemediero”, porque estos eran los sectores sociales que más les apoyaron, pero justamente eso fue lo que les permitió proteger el voto.
Explica que es más difícil comprarles el voto a los intelectuales y a la clase media.

53.19 Por ciento.
Obtuvo López Obrador en unas elecciones presidenciales en las que votaron 56.6 millones de mexicanos.

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