Martes, 19 de junio, 2018 | 2:21 am

Más equidad, más desarrollo



Sin equidad puede haber progreso material concentrado en pocas manos, pero no desarrollo.

Aristóteles, en su obra “Ética” plantea lo equitativo como lo justo que está más allá de la ley escrita. La ley positiva, aunque es legal no siempre es justa.

La equidad es entonces el valor que equilibra lo justo y lo legal a partir de dar a cada cual según sus necesidades y no sólo lo que le corresponde según la ley o los cánones sociales.

La equidad parte de igualdad entre hombres y mujeres y reconoce que existen condiciones de la vida humana que requieren acciones afirmativas, tanto del Estado como de la sociedad, que atiendan singularidades o situaciones específicas en que viven las personas o grupos sociales.

La equidad está lejos de ser un hecho global. Desde la antigüedad hasta nuestros días es el reclamo de los excluidos. Es el grito los más pobres, de las mujeres, de las personas con discapacidad, de los migrantes y las minorías.

Los informes del BID, Banco Mundial y PNUD son reiterativos en alertarnos que más que concreción, la equidad sigue siendo una aspiración. América Latina es la región más desigual del mundo. Uno de cada cinco habitantes de esta patria grande vive en pobreza crónica.

La deuda de inequidad con las mujeres es impagable. Siglos de marginación, sometimiento y esclavitud todavía tienen sus secuelas en feminicidios, violencia contra la mujer y desigualdad salarial.

Como plantea el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2, el poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y niñas no es solo un derecho humano básico, sino que además es crucial para acelerar el desarrollo sostenible.

Además de la desigualdad entre hombres y mujeres, la vergüenza de la pobreza extrema es otro enemigo vencer para construir la equidad que implica asegurar protección social y derechos fundamentales, ampliar libertades y crear capacidades.

Pero, más que todo, como plantea Rawls, requiere aumentar las oportunidades de aquellos que tengan menos con miras a lograr la justicia social reflejada en la equidad que se traduce en empleo digno y salarios justos para todos.

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