Juan Bosch es de todos



Confieso que me alegró profundamente que los organizadores de la Marcha Verde en La Vega, el pasado fin de semana, convirtieran su manifiesto en una carta al Profesor Juan Bosch, en algún lugar de la Eternidad.

El legado de Juan Bosch, como escritor, político, estadista, hombre íntegro y pensador social, trasciende a cualquiera de los dos partidos que el fundó, y los que a su vez se desgajaron del PRD y el PLD, para ser una herencia invaluable de todo el pueblo dominicano.

Nadie, ninguna organización, puede pretender ser dueño de su herencia, porque para serlo debería asumir radicalmente su pensamiento y pulcritud de vida.

Juan Bosch, al igual que Juan Pablo Duarte y Pedro Henríquez Ureña, pertenecen a los pobres, a los jóvenes, a la mujeres, a quienes son marginados en esta sociedad, a los que sueñan con una vida política y social signada por la decencia, la inteligencia y la honestidad, a los que luchan por una patria dominicana más justa y próspera.

Demasiados “personajes” usan y abusan del nombre de tantos hombres y mujeres que aportaron a la construcción de nuestra sociedad en estos tres siglos, distorsionando sus ideas y embarrando en el cieno sus acciones nobles.

En toda democracia es legítimo que todo el mundo exprese sus pensamientos, pero es esencial que los jóvenes sepan distinguir entre quienes pervierten y quienes emulan la memoria de nuestros próceres y pensadores.

Los dominicanos deben seguir el ejemplo de Bosch y no el de los corruptos, xenófobos y demagogos.

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