Sábado, 19 de mayo, 2018 | 5:49 pm

FMI estima que Latinoamérica crecerá 2 % este año y 2,8 % en 2019

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Lima.- América Latina y el Caribe tendrá un crecimiento económico de 2 % este año y un repunte de 2,8 % en 2019, impulsado por una mayor inversión y consumo privados, según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) presentado hoy en Lima.

 

 

Latinoamérica tendrá una recuperación de la inversión empresarial, tras el 1,3 % de alza del PIB en 2017, aunque se mantendrá “por debajo de lo niveles observados en otras regiones, lo cual, limita el potencial de crecimiento de la región”, concluye el informe “Perspectivas Económicas Regionales para América Latina y el Caribe- Aprovechando el impulso”.

 

 

Las próximas elecciones en varios países de la región, las tensiones geopolíticas y eventos meteorológicos extremos son algunos de los factores que pueden afectar el crecimiento económico en las Américas. Igualmente, “un viraje hacia políticas más proteccionistas y un endurecimiento repentino de las condiciones financieras mundiales” también podría ensombrecer mucho las perspectivas de crecimiento, apuntó el FMI.

 

 

En América del Sur, el impulso al crecimiento proviene del fin de las recesiones en Argentina, Brasil y Ecuador, el alza de precios de las materias primas y una moderación de la inflación que ha creado margen para una distensión de la política monetaria, precisó.

 

 

Por su parte, México, América Central y partes del Caribe se han visto beneficiados por el crecimiento en Estados Unidos.

 

 

Sin embargo, el FMI anotó que las potenciales implicaciones de la reforma tributaria en ese país y las renegociaciones en curso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) también “están generando incertidumbre”.

 

 

Citando a cada país, el Fondo estimó un crecimiento de 2 % para Argentina en este año, que se enfrentará a los efectos de una fuerte sequía, mientras que Brasil recibió un estimado de 2,3 % debido a las condiciones externas favorables y de una recuperación del consumo y la inversión privada.

 

 

No obstante, un riesgo importante para Brasil, indicó el FMI, es que “el programa de políticas podría alterarse después de las elecciones presidenciales en octubre”, y que eso “dé lugar a volatilidad en el mercado y a una mayor incertidumbre en torno a las perspectivas a mediano plazo”.

 

 

En el caso de Chile, estimó un alza de 3,4 % debido a que las exportaciones y la inversión empresarial están propulsando la recuperación, con el apoyo de un sólido gasto de los hogares y condiciones financieras algo más favorables.

 

 

Para Colombia, el estimado de 2,7 % de crecimiento responde a “las políticas más laxas y el favorable entorno mundial”, así como el incentivo de la demanda interna y la inversión en proyectos petroleros.

 

 

Respecto a Perú, estimó que las políticas macroeconómicas contracíclicas ayuden a un repunte del crecimiento hacia 3,7 %, aunque “persisten los riesgos a la baja relacionados con la investigación del caso Odebrecht”, que ha generado investigaciones contra cuatro expresidentes y políticos locales.

 

En el caso de Venezuela, el FMI afirmó que se prevé una contracción de 15 % en este año, que se suma a una contracción acumulada de 35 % en el período 2014-17.

 

 

La crisis humanitaria también está agudizándose, con una escasez cada vez mayor de bienes de primera necesidad, colapso del sistema de salud y elevados índices de delincuencia, lo que ha provocado el aumento de la emigración a países vecinos, agregó el Fondo.

 

 

Las perspectivas para América Central, Panamá y República Dominicana son favorables y se prevé que se mantenga por encima del potencial en 2018, gracias al ímpetu del crecimiento en Estados Unidos y el mundo.

 

 

Para México se prevé que el PIB se incremente a 2,3 % en 2018, apoyado por las exportaciones netas y las remesas, mientras que en el Caribe se estima que el alza se sitúe en el rango de 1 a 2 % este año y el próximo.

 

El FMI sugirió a las autoridades regionales proseguir con los ajustes para situar los coeficientes de endeudamiento en una trayectoria sostenible, así como abordar la corrupción, mediante mejoras en la gestión de gobierno y el clima de negocios, entre otras medidas.