El candidato extrapartido



En México acontece actualmente algo más que el trauma del recién acontecido temblor de tierra, y ese algo podría tener consecuencias políticas similares al evento telúrico.

Frente a un venidero torneo electoral en el cual el partido de gobierno, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se veía enfrentado a una lucha interna de candidatos a suceder al actual presidente Enrique Peña Nieto, este ha decidido apoyar al actual ministro de Hacienda, José Antonio Meade, como candidato de su partido para las elecciones de julio 1, 2018.

Meade, doctorado en economía de la universidad de Yale previa titulación y maestría en el ITAM de México, es un reconocido tecnócrata cuya carrera civil parece dejar ver amplias habilidades políticas.

En el gobierno del Partido Acción Nacional (PAN) de Vicente Fox fue responsable de rescatar el Banco Agrícola, luego ministro de Energía en el gobierno del Partido Nacional de Felipe Calderón, canciller con el actual gobierno PRI de Peña Nieto y luego su ministro de Desarrollo Social y hasta ahora Hacienda. Pero sucede que no es miembro del partido gobernante, el PRI.

La anunciada candidatura de Meade, y que ha recibido un amplio respaldo de funcionarios colegas de su gobierno, ha desinflado las pretensiones de los opositores Andrés Manuel López Obrador y la coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Resulta que aunque Meade no es parte del círculo íntimo del presidente Peña Nieto, su reputación de eficiente e incorruptible funcionario representa la mejor opción para el PRI producir un lavado de cara y enfrentar los temas de violencia y corrupción, y con ello el partido retener el poder.

Algo muy distante sucede en Honduras, donde los afanes reeleccionistas del presidente Juan Hernández tiene a ese país en un estado de sitio. Los movimientos políticos en México y la estrategia del candidato extra partido de seguro será un proceso bajo lupa por muchos políticos en los próximos meses.

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