Jueves, 15 de noviembre, 2018 | 9:26 pm

¿Diputados de Ultramar? ¡Dejen eso!



En 2014 me desahogué así y lo reitero: necesito decir en voz alta lo que pienso sobre elegir diputados de Ultramar, es decir, de aquellos que estarán situados en países o lugares al otro lado del mar, los que representarán en el Congreso a los dominicanos que viven en Europa, EE. UU., Canadá, América Latina y el Caribe. Serán siete. En 2011, promulgaron la Ley 136-11, que los autoriza.

¿A quien se le ocurrió esta ley? ¿Es para demostrar que somos modernos, globalizados? ¡Qué error! Son innecesarios, una mala inversión. Un diputado de Ultramar complica y encarece el sistema.

Envuelve una misión difícil de definir y más aun de cumplir. No solo se ocupará de hacer leyes, sino de funciones que corresponden a otros poderes del Estado.

En nombre de ayudar y proteger la diáspora planificará todo tipo de acciones que se le ocurran en el continente o región que se encuentre.

Eso no me gusta. Asumirá roles no solo de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial sino también del cuerpo diplomático, embajadores, cónsules, etc., invadiendo terrenos, abarcando mucho. ¿Cómo controlarán sus acciones?

Reconozco que tenemos en el exterior líderes con excelentes condiciones para ocupar un curul en el Congreso, pero no a la distancia. Es complicado.

El único que se beneficiará será el famoso diputado de Ultramar y los que laboren en su millonaria oficina. Le pagarán en euros o dólares. Le darán, no un barrilito, sino un barrilazo de dinero. También se beneficiará el partido que lo apoya, pues lo mantendrá vigente en las actividades de “bien social”. Más nadie.

Por mi parte, pueden dejar sin efecto esa ley. Esa gastadera innecesaria hunde el país. Lo que la diáspora añora son gobiernos que inviertan, que siembren en su patria para que progrese, que abra fuentes de trabajo para regresar a laborar junto a su núcleo de afectos y no afanarse enviando remesas.

¿O lo que quieren es que siga mandando? ¡No enreden tanto la población!! , ni le gasten su dinero en cherchas.

Los partidos y líderes en el exterior deben concentrarse en que los gobernantes eleven el nivel de vida del país, que tengamos diplomáticos que se ocupen de hacer negociaciones inteligentes donde se desempeñan; que coordinen inversiones que contribuyan a fortalecer el sector agropecuario, construir viviendas económicas, hospitales, escuelas, etc.

En lugar de gastar millones en campañas para darles un título de diputados de Ultramar a reconocidos líderes en el exterior, deberíamos aprovechar sus habilidades.

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